martes, 7 de septiembre de 2021

Obras de Oscar Rosati: Gavotas (primera parte)



La gavota es una antigua danza folclórica de origen francés, como tantos otros bailes acabó formando parte del entretenimiento cortesano y del repertorio de los músicos cultos. Encontraremos importantes ejemplos dentro de las suites barrocas de Robert de Visée (1655-1733) o Johann Sebastian Bach (1685-1750). Posteriormente, llegados al siglo XIX y el XX, la seguimos encontrando dentro del repertorio de salón pero ya muy transformada. En guitarra bien conocidas son las gavotas de Francisco Tárrega (1852-1909) o su alumno Bartolomé Calatayud (1882-1973). También hay numerosos ejemplos de autores modernos que viajaron musicalmente al pasado componiendo, entre otras danzas, gavotas imitando el estilo «antiguo». Claros ejemplos serían las escritas por Isaac Albéniz (1860-1909) o Agustín Pío Barrios (1885-1944).


En el catálogo de Oscar Rosati encontraremos multitud de gavotas (algunas incompletas y otras aún por descubrir). Él, como apasionado de la música antigua, estructuró alguna de ellas para recrear esas épocas pretéritas. En esos casos las danzas están dotadas de sus características anacrusas y juegos de voces contrapuntísticas. Al mismo tiempo escribió simpáticas gavotas siguiendo el típico estilo amable de salón, las encontramos en sus métodos o cuando trata temáticas bucólicas o infantiles.

Varias de estas obras, como podremos ver, tuvieron una evolución a lo largo del tiempo desde su creación. En algunas ocasiones el maestro las fue perfeccionando y/o reelaborando para incluirlas en sus métodos o «suites». Estos detalles quedan explicados en la presentación de cada obra.


Gavota nº 2 / Gavota

Esta es la gavota que encontramos en la primera cartilla de la guitarra y es bien conocida por los estudiantes, esta versión fue publicada en Buenos Aires en agosto de 1960. Gracias a un manuscrito del archivo de la familia Almirón sabemos que fue escrita en Comodoro Rivadavia dentro de una primigenia «primera cartilla de la guitarra» firmada en diciembre de 1952. Esta primera versión la incluyo en la publicación por motivos musicológicos. Aunque la melodía y las secciones son idénticas, en el primer caso la armonización es algo más simple e incluso encontramos alguna inconsistencia que Rosati corrigió en la versión final.



Gavota / Para el conejo de paño celeste

Este es un claro ejemplo de reelaboración de una antigua composición para ser presentada dentro de una nueva colección de temas. En 1970 Rosati publicó su obra «5 Piezas para juguetes» (aires de gavota) dedicada a la eminente guitarrista argentina Consuelo Mallo López (1913-1995). La tercera de estas piezas se titula «Para el conejo de paño celeste». Gracias al archivo, una vez más, de la familia Almirón descubrimos que la base de esta composición fue escrita el 18 de julio de 1954 (Comodoro Rivadavia). En este caso Rosati aprovechó la primera parte de la obra (obviando su segunda parte) y le añadió nuevas secciones. Hay que decir que las dos versiones son lo suficientemente diferentes como para interpretarse como obras independientes. En el archivo Almirón también encontramos los manuscritos de la serie completa de gavotas dedicadas a los juguetes, gracias a ellos se han podido hacer algunas pequeñas correcciones de la versión publicada.

 

Gavota nº 11

A diferencia de las otras dos gavotas (estilo de salón) esta tiene un importante trabajo contrapuntístico y clara inspiración barroca. El manuscrito pertenece al archivo Almirón y data de 1954 (Comodoro Rivadavia).

Partitura: Gavota nº 11


Pequeña Gavota / Gavota de las Flores

La Gavota de las flores fue presentada dentro de la segunda cartilla de la guitarra publicada en Buenos Aires en junio de 1966. Gracias al archivo Almirón sabemos que fue escrita en Comodoro Rivadavia durante los años 50, pero aparece con un título diferente: «Pequeña Gavota». Las dos versiones son prácticamente iguales aunque por razones musicológicas publico las dos para quien quiera observar las pequeñas diferencias.



Aire de Gavota

En 1971 Oscar Rosati ganó el primer premio en el IV Concurso Nacional de composición para guitarra de Salta con su obra «Serie a la manera antigua», posteriormente publicada por Ricordi Americana en Buenos Aires en 1972. La versión final de esta suite consta de 8 piezas aunque gracias al archivo de José Smiroldo sabemos que hay una versión anterior con 10 piezas (Buenos Aires, 1967). De esta extensa suite Rosati extrajo dos temas que fueron presentados a parte, con el título «Siciliana y Danza rústica» (archivo Lucio Núñez). De estas importantes obras se preparará un estudio aparte.

En las dos versiones de la suite encontraremos la pieza «Aire de Gavota» aunque con algunas pequeñas diferencias entre ellas. Por el tipo de inspiración de la obra obviamente esta gavota tiene un estilo antiguo, aunque con un característico toque armónico «Alla Rosati». Las dos gavotas son prácticamente iguales pero las publico juntas para poder ser comparadas.

Partitura: Aire de Gavota


Aire de Gavota (dúo)

Aunque de idéntico título que la anterior obra nada tienen que ver entre sí. Este aire de gavota pertenece a la colección «40 dúos para guitarra» impreso en 1976, es el dúo nº 27. La edición esta hecha a partir de un ejemplar del archivo del musicólogo Vincenzo Pocci. 

lunes, 16 de agosto de 2021

Obras de Rosati para dos guitarras (tercera parte) - Dos Diablitos



En los dos artículos anteriores se presentaron la integral de la serie de 40 dúos originales para guitarra del maestro Rosati. Colección de excelente musicalidad y utilidad pedagógica, tanto para introducir a los alumnos ordenadamente en la disciplina de tocar a dúo como repertorio para interpretar en recitales.

También se comentó una curiosidad respecto a la obra de Rosati para dos guitarras. La mayoría de esos dúos (incluso tríos) son lo que llamaríamos segundas guitarras. Repito mi referencia al respecto:

…partimos de una obra que ya está completa desde el principio para una guitarra, posteriormente se le escribe una segunda guitarra. Esta puede aportar más o menos nuevos elementos a la obra pero no deja de ser un complemento prescindible de la primera.

Hay que pensar que esas segundas guitarras se escribieron en un contexto pedagógico, para que los alumnos pudieran disfrutar tocando juntos obras y estudios que ya tenían en su programa de enseñanza.

Rosati, hasta donde he podido descubrir, sólo escribió dos obras expresamente para dúo: sus «40 Dúos para guitarra» y la obra que trataremos ahora «Dos Diablitos».

Dos Diablitos 

Nos encontramos ante una composición muy especial, original y de gran encanto. El título completo es el siguiente:

DOS DIABLITOS 
Scherzo fantástico 
para dos guitarras 
(Con un cuento para ser leído antes de la ejecución) 


La obra fue dedicada a los jóvenes estudiantes (en aquella época) Rodolfo José Colombo y Jorge Biscardi, talentosos alumnos del eminente guitarrista Emilio Colombo (1920-2017). Rodolfo, como es fácil de suponer, era hijo de Emilio. 

La partitura fue publicada por el «Circulo Guitarrístico Argentino» con el añadido de una interesante presentación a cargo del maestro Eduardo F. Muscari (que incluyo en el artículo). Rosati firmó esta edición en Buenos Aires, en diciembre de 1972, aunque, como veremos, hay una edición anterior. 

La obra comienza con un cuento introductorio, en él se nos narra las aventuras de dos personajes fantásticos llamados Mandinguita y Satanito. El texto nos sitúa en un mundo fabuloso lleno de divertidos sucesos que seguidamente serán recreados por las guitarras. La recreación es tan acertada que parece que viéramos las peripecias de estos diablitos a través de la música. Hay que remarcar que cada guitarrista representa a uno de estos personajes, por lo que quedan muy bien definidos los protagonistas. 

Tengo constancia de que a parte de las ejecuciones de Rodolfo y Jorge hay otros dúos de guitarristas que tenían esta obra en su repertorio. Destacaría al dúo formado por Alberto Chahin y nuestro añorado guitarrista, y gran amigo de Rosati, José Smiroldo. Además, recientemente me comentó la hija del intérprete Omar de Tomás, Violeta Mara de Tomás (también alumna de Emilio Colombo), que ella y su hermana Lela (Graciela) habían interpretado esta obra, incluso aún conserva un ejemplar que Rosati les dedicó de una forma muy especial. Ese ejemplar, que es anterior al publicado por el Círculo Guitarrístico, tiene unas transformaciones del texto de portada muy divertidas. Costumbre habitual en Rosati cuando se encontraba en un ambiente de camaradería, ejemplos serían las dedicatorias a Sixto Almirón o Pablo Anapios:


para las diablitas Lela y Mara

“DOS DIABLITOS”
Scherzo Infernale
Para dúo de dos guitarras simultáneas y a la vez
Por
MALEPHIKUS D’ELDHI HAVLUMS

Averno, julio de 1972


Hay que destacar que la familia de Tomás tenía mucha amistad con Rosati, era un clan que vivía intensamente el mundo de la guitarra. El maestro les llegó a dedicar alguno de sus estudios e incluso varios cuartetos para guitarra. En un futuro artículo se hablará de estas obras.




Presentación del maestro Eduardo F. Muscari para la edición del «Circulo Guitarrístico Argentino»






LAS AVENTURAS DE DOS DIABLITOS


Mandinguita y Satanito son íntimos amigos; pese a ser diablitos son buenos y juguetones y como todos los niños, hacen diabluras a más y mejor.

Salen una noche por sus agujeritos que tienen en la tierra, levantan las tapitas y se disponen a iniciar sus correrías.

Mandinguita siempre tiene miedo, pero le gusta ir delante; claro, confiado en que el amigo viene detrás. Mientras recorren el lugar, le habla a Satanito para estar seguro de que éste lo sigue; y cuando oye su respuesta, se tranquiliza y reanudan la aventura.

Alegres y despreocupados, corren, se esconden, se persiguen, pero por sobre todo, danzan. Les gusta la danza; todas sus jugarretas las hacen a ritmo de danza, que aunque grotescas, son danzas al fin.

De pronto ven una casa misteriosa, de esas con persianas que cuelgan de una sola bisagra, con murciélagos y todo. Piensan un rato y... adentro! Para dos diablitos una casa de misterios es una deliciosa tentación. Recorren entre gozosos y temerosos todos los rincones. Así andando, descubren una escalera que conduce a un sótano oscuro. Nada los detiene. ¡A bajar se ha dicho! Mandinguita siempre delante.

Como digna escalera de una casa misteriosa, rechina y cruje como el diablo. Mandinguita baja confiado porque el “taan clín, taan clín” de sus pasitos es contestado por el “toon clón, toon clón” de Satanito. Así fue por varios peldaños pero... ¡oh duda! ¡Oh presagio! ¡Oh varias cosas más! ; en uno de sus saltitos, no oyó los saltitos del amigo. Se detuvo angustiado; bajó con precaución otro peldaño más y... nada; “Diablos, no me sigue” –exclamó en voz baja Mandinguita; bajó otro más y desfalleciente preguntó           –¿dónde estás...?; tampoco hubo respuesta; por último, temblando y sin aliento insistió  –“ ¿en..doon.. des..táas? ”. En eso, un leve pero escalofriante “ ¡clunch……clonch…! ”, le hizo erizar el pelo y las orejas; su colita se paró como una lanza. Sólo pudo emitir un quejido finiíto finito y quedó duro como una estatua.

Contentísimo de su éxito, Satanito, que se había escondido, en un hueco donde halló una olla de cobre, (de esas que no deben faltar en una buena casa de misterios) y a la que golpeó con un palo provocando la primera parálisis de Mandinguita, repitió el golpe; pero esta vez con todas sus fuerzas logrando así un estruendoso “ ¡ ¡Clúunch chun clóonch! ! ’’ que derrumbó el sistema nervioso de Mandinguita quien exhalando un lastimero “ ¡ui ui uiuiuiuiui…! ” salió proyectado como cohete espacial hada el exterior de la casa.

Lo siguió Satanito, pero no a la velocidad del despavorido amigo, debido a que tenia que contener con sus manos la barriguita llena de risa. Pero con todo, llegó a tiempo para unirse a Mandinguita en una danza diabólica que se prolongó hasta que advirtieron algo extraño en el paisaje nocturnal; era como un resplandor que iba envolviéndolo todo lentamente. Esta vez no solo Mandinguita sintió temor; también Satanito. De común acuerdo se escondieron en un matorral cercano para poder descubrir ese misterio.

No podían creer lo que estaban viendo. Una nubecita rosada se desprendió del cielo y vino acercándose cambiando de formas, hasta convertirse en un hada; vestida con tenues mantos flotantes, flotante también la cabellera y con su varita mágica coronada por una estrella. Comenzó entonces una suave y graciosa danza; ( ¡tan opuesta a las infernales contorsiones que rato antes realizaran nuestros héroes! ) y mientras danzaba, tomaba los colores de la aurora y con ellos iba cubriendo todas las cosas de la comarca.

El resplandor aumentaba. Incansable, el Hada de la Aurora repitió la luminosa tarea, hasta que un poquito de sol asomó en el horizonte. En ese mismo momento llegó al escondite de los diablitos, el tañido de una campana lejana. El hada, finalizada su tarea, subió en uno de los rayos del sol que la llevó nuevamente al cielo.

Ya era demasiado. No podían soportar más la luz y menos la campana. Decididos a volver a la tranquilidad de sus infiernitos, iniciaron una precipitada carrera hasta los agujeros; pero antes de entrar como eran curiosos incurables permanecieron dos compases… perdón… digo un ratito más, mirando tanta maravilla hasta que por fin se zambulleron ruidosamente cerrando una tras otra las tapitas ¡clic…cloc! 


Y ahora, la música tiene la palabra.

miércoles, 21 de julio de 2021

Obras de Rosati para dos guitarras (segunda parte)


En el artículo anterior presentábamos los primeros 20 dúos de la obra «Dúos para guitarra» del maestro Rosati. En esta ocasión presentamos los de más dificultad, del 21 al 40.


Analizando este trabajo queda clara su intención pedagógica, los dúos están perfectamente organizados de forma progresiva, exigiendo al intérprete cada vez más conocimientos musicales y recursos guitarrísticos. Aunque en la portada no se nombra, en una de las publicidades se anuncia la obra de esta forma: 40 dúos (desde muy fáciles a mediana dificultad).

En los dúos más avanzados los intérpretes deberán dominar técnicas como los armónicos naturales y octavados; diferentes tipos de ligados, adornos e intervalos; o técnicas como el trémolo, la tambora y el pizzicato. Rosati también da gran importancia a los diferentes timbres que podemos extraer de la guitarra, encontraremos numerosas indicaciones de en qué cuerdas y zona de ellas (sul ponticello o natural) debemos pulsar. Incluso encontramos melodías ejecutadas en cuerdas muy concretas, a destacar el hermoso dúo «Elegía para la 4ª cuerda».

Relacionado con este aspecto explicaré la ejecución del timbre denominado «fagot» por ser poco habitual en la guitarra, Rosati lo pide en el dúo nº 12 (o el dúo «Dos Diablitos») presentado en el artículo anterior. 
La técnica «fagot», tal como yo la conozco, consiste en pulsar las cuerdas graves con la yema del pulgar justamente a 12 trastes de distancia (primer nodo) respecto a la nota que queremos hacer sonar. Por ejemplo:

El Mi de la sexta cuerda (nota al aire) sería pulsado por la mano derecha en el traste XII, el Fa (primer traste) sería pulsado en el traste XIII, etc. De esta forma conseguimos un sonido muy puro gracias a que reducimos drásticamente la energía de alguno de los armónicos propios de cada tono. Característica tímbrica que comparte el clarinete bajo o el fagot, de ahí la denominación de esta técnica.


Listado de dúos (del 21 al 40):

No 21, Vals (Andantino)

No 22, Ronda

No 23, Andantino

No 24, Polka I / Polka II

No 25, Andante (en armónicos 8os)

No 26, Andantino

No 27, Aire de Gavota

No 28, Elegía para la 4ª cuerda (Andante Sostenuto)

No 29, Mazurka (Poco Allegretto)

No 30, Andantino Non Troppo


Nº 31, Andantino Cantabile

Nº 32, Canción Mejicana (Andante Con Moto)

Nº 33, Mazurka (Andantino)

Nº 34, Allegretto Festivo

Nº 35, Oriental (Andantino)

Nº 36, Juguete Armónico (Allegretto)

Nº 37, Andantino Con Moto

Nº 38, Trémolo (Moderato)

Nº 39, Barcarola (Poco Andantino)

Nº 40, Guitarras Alegres (Allegro Moderato)


Partituras:

40 dúos (21 a 30)
40 dúos (31 a 40)

domingo, 27 de junio de 2021

Obras de Rosati para dos guitarras (primera parte)


En la producción de Oscar Rosati encontramos numerosas obras de guitarra para tocar a dúo, incluso algunos tríos y cuartetos. Centrándonos en los dúos podemos diferenciar claramente dos fórmulas utilizadas por Rosati para su desarrollo:
  • Obras escritas para dos guitarras. 
  • Obras para una guitarra pero con la opción de una segunda guitarra (incluso una tercera). 
La diferencia entre las dos fórmulas es la siguiente:

En el primer caso la obra tiene la armonía, melodía, juegos de voces, etc. repartidos entre los dos instrumentos, es decir, si falta alguna de las guitarras la composición suena incompleta e incluso despojada de muchos elementos que le dan sentido.

En el segundo caso partimos de una obra que ya está completa desde el principio para una guitarra, posteriormente se le escribe una segunda guitarra. Esta puede aportar más o menos nuevos elementos a la obra pero no deja de ser un complemento prescindible de la primera.

Analizando este segundo grupo de obras podemos deducir alguna de las razones que motivaban a Rosati ha escribirlas. La principal era pedagógica, muchos de estos «dúos» los encontramos en los estudios y repertorio que utilizaba el maestro para la enseñanza. Hay que destacar el monumental trabajo que realizó creando segundas guitarras para 22 estudios del famoso método de guitarra de Ferdinando Carulli (1770-1841). Otra razón por la cual Rosati hacía esta labor era simplemente para tocar alguna de sus obras a dúo con algún amigo o alumno.

Curiosamente, de las obras escritas expresamente para dos guitarras sólo encontramos dos ejemplos, ambos de gran calidad: 
  • Dos Diablitos, Scherzo fantástico para dos guitarras (con un cuento para ser leído antes de la ejecución). 
  • 40 dúos (desde muy fáciles a mediana dificultad). 
En esta ocasión nos vamos ha centrar en los 40 dúos, a la magnífica obra «Dos Diablitos» se le dedicará un capítulo aparte.

Los «40 dúos» es una colección de obras originales desarrolladas para aprender progresivamente el arte de tocar a dúo. En estas obras encontraremos trabajos de contrapunto; diferentes formas de acompañar una melodía; juegos tímbricos, dinámicos y de tempo; o la utilización de numerosos recursos guitarrísticos, algunos de ellos no habituales en la obra de Rosati: tambora, fagot, pizzicato, trémolo, todo tipo de armónicos, etc.

Dada la extensión de la obra en este primer capítulo presentamos los 20 primeros dúos:

Nº 1, Tempo commodo
Nº 2, Andante
Nº 3, Andantino
Nº 4, Poco allegretto
Nº 5, Andantino
Nº 6, Marcha
Nº 7, Poco allegretto No 8, Romanza
Nº 9, Andante religioso
Nº 10, Andantino

Nº 11, Vals - Canción (Poco andantino)
Nº 12, Andantino
Nº 13, Animato - Poco Allegretto
Nº 14, Vals (Animato)
Nº 15, Marcha de Homenaje
Nº 16, Vals (Andantino)
Nº 17, Andante Cantabile
Nº 18, Poco Allegretto
Nº 19, Marcha
Nº 20, Allegretto Grazioso


Partituras:
40 dúos (1 a 10)
40 dúos (11 a 20)

miércoles, 9 de junio de 2021

Obras de Oscar Rosati inspiradas en el folclore (II): Milongas


Introducción

La milonga es un género folclórico argentino que al igual que la zamba (tratada en un artículo anterior) tiene un origen relacionado con el baile y el canto. La guitarra siempre ha tenido un papel importante en su acompañamiento. Con el tiempo los guitarristas/compositores fueron creando su propio repertorio de milongas para guitarra solista, introduciendo el género en nuevos entornos concertísticos. Rosati, siempre sensible al folclore de su tierra, también dedicó su creatividad a la composición de varias de estas milongas. A falta de algún nuevo descubrimiento presentamos todas las que conocemos de él.

Milongas escritas por Oscar Rosati


Milonga

(Años 40 s. XX)

Esta obra no fue publicada en su momento, la edición se basa en un manuscrito sin título (exceptuando la palabra milonga) ni datos de lugar y fecha de composición. El documento pertenece al legado de Sixto Almirón (1904-1961), conservado en la actualidad por su hijo Luis Horacio Almirón. Gracias a otros manuscritos de similares características podríamos situar la obra en los años 40 y en la provincia de Chubut. El original no es muy prolijo y está algo deteriorado por los años, me he permitido la licencia de hacer algunas correcciones las cuales he reflejado claramente en la nueva edición.

Partitura: Milonga

Al trotecito (milonga)

Comodoro Rivadavia, abril 1956

Obra no publicada, la edición se basa en un manuscrito en perfecto estado de conservación también perteneciente al archivo de Luis Horacio Almirón. La portada está decorada con el dibujo un simpático caballo, realizado por Rosati, haciendo honor al título de la obra. El maestro se recreó en el género de la milonga para describir musicalmente el «trotecito» del caballo.

Partitura: Al trotecito








Cosas Gauchas (milonga)

Esta es la única milonga original de Rosati que fue publicada, la encontramos dentro del repertorio de la Cartilla de la guitarra (Segunda parte). Aunque la cartilla está fechada en Buenos Aires, junio de 1966, no quiere decir que la milonga fuese escrita en esa época. Muchas de las obras y estudios de esta cartilla se remontan a los años 50, por lo que no podemos asegurar, de momento, la fecha y lugar exactos de esta composición.

Partitura: Cosas Gauchas

Pueblo de Ascensión (milonga)

Obra no publicada. De este título hacía tiempo que tenía constancia gracias al listado de obras de Rosati gestionadas por SADAIC. En el archivo aparece catalogada como «Pueblito de Ascensión» sin indicar que es una milonga. Según me comentaba el guitarrista Alberto Chahin, «Ascensión» es un pequeño pueblo rural, a 300 km al noroeste de Buenos Aires Capital. Muy cerca de esta población, en Pergamino, nació el famoso guitarrista Atahualpa Yupanqui (1908-1992).
Esta obra ha podido ser recuperada gracias al archivo de la escritora y alumna de Oscar Rosati Cristina Ghione. El manuscrito en que se basa la nueva edición no está fechado.

Partitura: Pueblo de Ascensión

Preludiando (milonga)

Este es un caso curioso y debo el descubrimiento de esta obra al biólogo y guitarrista Gustavo Antonio Aponte, primera persona que me ayudó, desde diciembre del 2016, en esta labor de recuperar la obra de Oscar Rosati.
La partitura fue publicada por ediciones musicales Tierra Linda (copyright fechado en 1955) y distribuida por la Editorial Julio Korn. En la portada de la partitura la obra está presentada de la siguiente manera:

Preludiando
(milonga)
de Eduardo Falú

Transcripción para guitarra
por Oscar Rosati

Esta presentación me sorprende ya que esta obra ya es original para guitarra, el término «transcripción» suele utilizarse cuando la obra original está escrita para otro instrumento. Consultando al eminente guitarrista Carlos Martinez, especialista en la obra de Eduardo Falú (1923-2013), me comenta que Falú llegó a grabar 4 versiones de «Preludiando», todas ellas en Re menor. La partitura de Rosati está en Mi menor y difiere bastante, aún siendo la misma obra, de las que interpretaba Falú. Como curiosidad comentaré que la partitura original de Falú también fue publicada por Ediciones musicales Tierra Linda. Habría que meditar si la editorial debería haber presentado la partitura de Rosati como «versión» o «adaptación» para evitar confusiones.

Partitura: Preludiando (Oscar Rosati)

lunes, 29 de marzo de 2021

Zambas escritas por Oscar Rosati


Introducción

Rosati prestó atención al género musical «zamba» desde sus inicios como compositor, de hecho, la obra más antigua encontrada de él hasta la fecha es una zamba firmada el 24 de agosto de 1940, es decir, cuando tan solo tenía 27 años. En esa época no había iniciado su estancia en Comodoro Rivadavia, por lo que con toda probabilidad fue escrita en su originario barrio de Villa Luro (Buenos Aires).

La zamba es uno de los tantos ejemplos de folclore argentino que han tenido buena acogida en la guitarra clásica. Aunque en su origen la zamba sea un baile, la guitarra siempre a tenido importancia en su acompañamiento junto a otros instrumentos, en este caso estaríamos hablando de guitarristas folclóricos.

Una característica peculiar de la zamba es su métrica, en los ejemplos que he podido observar la melodía sigue ritmos basados en el compás 6/8 pero su acompañamiento se basa en un ritmo de negras en compás 3/4. Al final los dos compases, aunque solapados, cuadran entre sí a la perfección y crean una polirritmia muy peculiar e interesante.

Rosati escribió zambas para todos los niveles guitarrísticos, desde las extremadamente sencillas que encontramos en sus métodos, siguiendo el espíritu folclórico del baile, a otras de gran dificultad, dotadas de gran ingenio creativo e importantes recursos armónicos. Haremos un repaso de las ocho que he podido acceder hasta el momento, la del año 1940, al estar de momento incompleta, no ha sido incluida.

Llampa

«Llampa» es el nombre de una montaña de la Patagonia. Esta obra puede considerarse como la primera de Oscar Rosati publicada por una editorial, en esta ocasión por Antigua Casa Nuñez. El ejemplar consultado fue impreso el 9 de noviembre de 1944, esta fecha, aunque no es la de su creación, nos ayuda a situarla en el tiempo. La obra está dedicada al Dr. Cayelli:

A mi amigo y excelente guitarrista Doctor Andino I. Cayelli

Cayelli fue una persona destacada en la historia de Comodoro Rivadavia, incluso en la actualidad podemos encontrar una calle dedicada a él. Revisando documentos en los que se le nombra podemos leer los siguientes datos:

  • Dr. Andino Cayelli, primer médico nativo patagónico recibido en una universidad argentina.
  • En 1944 se crea la Clínica de Mujeres, con internado del Dr. Andino I. Cayelli.
  • En 1949 presidió junto a otros miembros la Comisión Pro Radicación de la Universidad Nacional de la Patagonia.

Cayelli también estaba muy vinculado a las actividades guitarrísticas de Comodoro. Horacio Almirón nos comparte esta interesante información al respecto:

—En la década de los 50 se formó una peña guitarrística con colegas de la zona, entre los miembros encontramos a Oscar Rosati, a Sixto Almirón (padre de Horacio), al Dr. Escalada o al Dr. Andino Cayelli entre otros. Se reunían mensualmente, uno de los integrantes tenía asumido el compromiso de preparar e interpretar una o más obras, en él que se depositaba la centralidad de esa noche y luego participaban alternativamente los demás miembros. Se iban reuniendo en distintos domicilios de los integrantes y, cuando llegaba algún guitarrista reconocido de gira por la zona, era invitado a participar en la peña, así participaron en distintas ocasiones Atahualpa Yupanqui y Eduardo Falú.—

Partitura: Llampa


Zambas «Hani» y «Mario»

Rosati se instaló en Comodoro Rivadavia en los años 40 para trabajar como delineante en la compañía YPF, esta tarea la compaginaba con su actividad como docente en su propia academia: la academia de guitarra «Rosati», sita en la calle Italia. Una bonita costumbre que tenía era dedicar alguna obra a sus alumnos el día que cumplían años, de esta forma nacieron las zambas «Hani» y «Mario». 

Mario Pecelis (1956)
«Hani» estaba dedicada a su alumna Juana Slik, obra fechada el 12 de noviembre de 1953. De esta zamba Rosati escribió una segunda guitarra, gracias al guitarrista Gustavo Antonio Aponte disponemos de esta partitura, en el futuro será publicada. 

Mario César Pecelis llevaba desde los 8 añitos estudiando guitarra con Rosati, cuando cumplió los 13 años su maestro le dedicó la zamba «Mario», fechada el 23 de junio de 1954. Mario siguió cursando guitarra hasta los 17 años, posteriormente estudió medicina en La Plata y ejerció como médico, actualmente es un caballero que ya ha cumplido felizmente sus bodas de oro junto a su querida esposa. Aún recuerda con cariño a su maestro interpretando la zamba que le dedicó y otras de sus obras. 

Estas zambas, junto a otras obras que dedicó Rosati a sus alumnos de Comodoro Rivadavia, fueron reunidas y publicadas por Antigua Casa Nuñez en los álbumes Juvenil nº 1 y nº 2.

Partitura: Hani
Partitura: Mario


Zambita Morena

Esta obra la encontramos en el ciclo «Cinco piezas Americanas» junto a otras inspiradas en el folclore de varios países americanos, fue publicada por la editorial Randolph Editores en Buenos Aires en 1967. En esta ocasión Rosati dedicó la obra a la profesora Elba Rosado de Biancardi. Elba estudió guitarra en Buenos Aires, en la academia que el reconocido guitarrista Domingo Prat (alumno de Miguel Llobet) y su esposa Carmen Farré inauguraron en Congreso, cerca de Plaza Lorea. En el número 12 de la publicación «Revista de la guitarra» (Buenos Aires, abril de 1945) sale anunciada como profesora de guitarra, al igual que Andrés Gaviño y Adolfo V. Luna, también amigos de Rosati.

De esta obra también disponemos de la segunda guitarra gracias al archivo de Violeta Maras De Tomás, hija del guitarrista Omar De Tomás. En el futuro será publicada.


Partitura: Zambita Morena


«Flor temprana» y «Estudio nº 28 (tiempo de zamba)»

En esta ocasión nos encontramos con dos zambas extremadamente fáciles ya que están pensadas para el estudio de la guitarra. Rosati se desenvuelve magistralmente con este tipo de arreglos, aun siendo muy amables técnicamente están llenos de belleza y calidad musical.

«Flor temprana» formaba parte de la versión primigenia de la «Cartilla de la guitarra, 2ª parte» (1956) que Rosati utilizaba en su academia de Comodoro (y posteriormente en El Palomar). Esta cartilla, con muchas modificaciones, acabó publicándose en 1966 en la editorial Antigua Casa Nuñez, en esta edición no encontramos esta zamba aún siendo de gran belleza.

La segunda zamba realmente es uno de los estudios de la primera cartilla de la guitarra, el estudio nº 28. Rosati utilizó el ritmo de zamba para la práctica del compás compuesto, el resultado es un magnífico estudio que merece el puesto de pequeña obra.

Partitura: Flor temprana
Partitura: Estudio nº 28 (tiempo de zamba)


Zamba de Rosales

De esta obra tenía constancia gracias a la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (SADAIC), después de varios años de búsqueda el destino hizo que en cuestión de pocos días me llegaran dos ejemplares de esta zamba. El primero gracias a la guitarrista María Concepción Patrón y el segundo a la escritora Cristina Ghione, las dos fueron alumnas de Oscar Rosati. Ocurrió otra curiosidad: siendo la misma obra tenían títulos diferentes, la versión de María estaba encabezada como «Zamba para una rosa» y la de Cristina «Zamba de Rosales». Finalmente he escogido el segundo título ya que así registró la obra Rosati en SADAIC. Los dos ejemplares tienen la misma dedicatoria:

A mi gran amigo Carlos S. Rosales, 
destacado cultor de la Guitarra 

Del señor Rosales de momento tenemos poca información, sabemos que fue uno de los alumnos de la guitarrista Ofelia Delfino de Reyes.

Partitura: Zamba de Rosales


Pañuelito hechicero

He dejado para el final la que considero la zamba más audaz y difícil de este conjunto de obras. Posee una gran complejidad armónica, alejándose de las pautas folclóricas habituales, el tratamiento sería parecido al que hizo Chopin con sus conocidas mazurcas. Encontramos, nuevamente, a un Rosati con inspiración romántica, las misma que utilizó para sus estudios avanzados números 16 o 18.

El título de la obra tiene relación con el baile de la zamba y la importancia de los pañuelos en la coreografía. Consultando sobre el enigmático título me transmitieron esta interesante información:

—La pareja baila separada; la coreografía empieza con el hombre como persiguiendo a la mujer para conquistarla; mientras baila, agita su pañuelo y la mujer, también agitando su pañuelo (que tiene su lenguaje), lo acepta o lo rechaza. La danza termina con el hombre abrazando a la mujer con su pañuelo. Pienso que lo de «Pañuelito hechicero» se refiere al pañuelo de la mujer, considerando la palabra «hechicero» como sinónimo de «seductor».—

Partitura: Pañuelito hechicero

martes, 9 de marzo de 2021

Obras de Oscar Rosati - Archivo de la familia Almirón (II): obras no publicadas I

 Por Víctor Estrada Mañas


En la obra de Oscar Rosati encontraremos abundantes composiciones en las cuales recurrió a elementos folklóricos, tanto de la tradición argentina como de otros países americanos. Esa corriente estilística siempre ha ido muy vinculada a la guitarra en Argentina, ejemplos claros serían conocidos autores como Abel Fleury o Héctor Ayala. Rosati escribió infinidad de estas obras, muchas de ellas pensadas para la enseñanza. En ese contexto encontramos todo un corpus de partituras, sólo conocidas por los alumnos y amigos del maestro, que nunca fueron publicadas.
Gracias al legado de la familia Almirón se han podido recuperar muchas de estas creaciones, verdaderas joyas que han permanecido ocultas y que ahora tenemos la oportunidad de revivirlas en nuestras guitarras. Aquí va una primera selección:


Vidalita

Comodoro Rivadavia, 8 agosto 1956

La Vidalita es un tipo de canción popular del folklore argentino, tienen carácter triste y tempo lento, sus textos suelen tener temática amorosa. Aunque su origen es cantado la Vidalita ya forma parte del repertorio de la guitarra solista.
En la obra de Rosati encontraremos algunos ejemplos, el más conocido por los estudiantes es la adaptación que hizo Rosati de la Vidalita para la primera parte de la cartilla de la guitarra. Gracias al archivo de Violeta Mara De Tomás, hija del guitarrista Omar De Tomás, se ha podido recuperar la segunda guitarra de esa obra (se publicará en el futuro). También recientemente, gracias a Horacio Almirón, hemos podido descubrir la que podría ser el origen de la adaptación antes mencionada. Es una Vidalita que tocaba su padre Sixto Almirón a dúo con Rosati, incluso sabemos que existió segunda guitarra de esa obra, la parte que interpretaba Rosati con Sixto, pero desconocemos si llegó a escribirla sobre el papel o la interpretaba de memoria.
En la obra del maestro aún encontraremos una Vidalita más, la que dedicó a su esposa Elisa Quartara, «Canto al Arrayán» perteneciente a su suite Argentina «Cantos de la flora». Esta partitura fue recuperada gracias a la guitarrista María Concepción Patrón, obra que interpretaba en sus recitales.

Partitura: Vidalita


Al trotecito (milonga)

Comodoro Rivadavia, abril 1956 


La Milonga es otro de los estilos característicos argentinos, Rosati se recreó en este género para crear una simpática obra emulando el «trotecito» del caballo. La portada de la partitura está decorada con un gracioso dibujo hecho por Rosati, otra de las habilidades del autor.

Partitura: Al trotecito








Milonga

(Años 40 s. XX)

Otra Milonga, en esta ocasión pertenece a un manuscrito no fechado pero que se ha podido situar su época gracias a otras partituras que lo acompañaban de similares características. En en esta ocasión me he permitido la licencia de hacer algunas correcciones ya que la partitura, excepcionalmente, no es muy prolija. De todas formas esos cambios están perfectamente reflejados y el intérprete tendrá la última palabra.

Partitura: Milonga


Chesÿ Pegüará (Polka paraguaya)

Chubut, 1944

En varias ocasiones Rosati escribió obras inspiradas en el folklore paraguayo, una de esas obras la inmortalizó el guitarrista Roberto Lara en su grabación «Música de América», se trata de «Polca para un Héroe» perteneciente al ciclo «Cinco Piezas Americanas». En el «archivo Almirón» se pudo descubrir una nueva polka de Rosati, data de 1944 y escrita durante su estancia en la provincia de Chubut. En esta ocasión nos encontramos con una obra llena de sencillez y humildad, de escritura más «popular» alejada de la sofisticación de la «Polca para un Héroe».

El título está en el idioma guaraní «Chesÿ Pegüará», que traducido quiere decir «Para mi madre», eso nos hace pensar que tal vez fue una obra escrita por Rosati para su madre, incluso para que la tocara ella.

Partitura: Chesÿ Pegüará


Bebita (chôros)

Comodoro Rivadavia, 14 junio de 1954 


Rosati dedicó a este genero musical brasileño por lo menos seis obras, recientemente ya publiqué un artículo dedicado exclusivamente a los chôros escritos por él incluyendo esta misma obra, en esa ocasión la presenté por su título original «Beatriz». La novedad es que gracias al archivo de una alumna de Rosati, la compositora y escritora Cristina Ghione (creadora de «Las Amaro»), hemos podido descubrir el detalle de que el título «Beatriz» (Sofía Beatriz Solans, sobrina de Rosati) acabó como «Bebita», seguramente el nombre familiar que ella tenía.

Partitura: Bebita