El maestro Rosati recurrió en tres ocasiones a la forma musical «Tema con variaciones» para el desarrollo de sus composiciones. En anteriores artículos ya se presentaron dos de esas creaciones:
Quedaba pendiente sus «Variaciones de primavera», obra escrita en septiembre, inicio de la primavera en Argentina, de 1977. Esta bella y exigente partitura de concierto está estructurada en tema, cinco variaciones y final.
Variaciones de primavera
Gracias al guitarrista argentino Daniel Küper, de trepidante carrera musical (1), hemos podido documentar bien esta obra y conocer algunos datos curiosos sobre la forma de trabajar del maestro Rosati.
Küper junto al compositor Rodolfo Arizaga (1926-1985)
Daniel Küper durante su juventud, años 70, estuvo muy interesado en la técnica del guitarrista Manuel López Ramos (1929-2006) (2). Así que decidió estudiar con el profesor Emilio Colombo (1920-2017), gran amigo de Ramos y divulgador de su escuela. A partir de esa relación pudo conocer personalmente a Ramos y, lo que nos interesa para la ocasión, a Oscar Rosati.
Daniel tiene numerosos recuerdos de esa gran época guitarrística y de Oscar. Empezaremos por una de sus visitas a casa de la familia Rosati:
—Una de las veces que fui a su casa, cuando yo tenía 26 años, me dedicó un manuscrito de su obra «Variaciones de primavera», el 13 de abril de 1978. Primero la interpretó en su piano vertical, comentándome que la mayoría de sus obras las componía con el piano.—
Daniel tuvo ocasión de escuchar varias veces al maestro en concierto, e incluso compartir eventos con él, por ejemplo, el día en que Rosati interpretó su obra ganadora «Serie a la manera antigua» (3). En esa ocasión Küper también participó tocando unos preludios de Bach.
Otro recuerdo es el estreno de Rosati de sus «Variaciones de primavera», ese día también estaba Emilio Colombo en el público:
—Él estrenó «Variaciones de primavera» en el Círculo Guitarrístico Argentino o Asociación Guitarrística Argentina. Oscar estaba muy nervioso ese día.—
Daniel Küper estudió e incorporó estas variaciones en su repertorio, siendo la partitura revisada por el maestro:
—Al Maestro Rosati le interpreté las «Variaciones de primavera» leída, él era muy bueno, me daba las gracias y conversábamos sobre la obra. No tuve ocasión de estrenarla en los teatros en vida de él.—
Así fue. Rosati nos dejaba el 15 de junio de 1979 y Küper, 20 días después, presentaba ante el público su interpretación de las «Variaciones de primavera» (4). Fue el 5 de julio de 1979, con solo 27 años, en el Auditorium de Casa América (Av. de Mayo 975), dentro de «Ciclo de Conciertos 1979» organizado por el Círculo Guitarrístico Argentino (5). Por esas fechas, también dentro de las actividades de la asociación, se organizó un homenaje al maestro Rosati.
Daniel Küper, durante 1980, también interpretó las variaciones en el «Colegio Mayor Argentino» (Madrid), en el «Instituto Giner de los Ríos de Alcobendas» (Madrid), en el auditorio del EUR (Roma) y en la sala Rossini del conservatorio de París.
La partitura
José Smiroldo
Accedí a la partitura en el 2017, gracias a la biblioteca «Juventud Moderna de Mar del Plata». Allí se conservaba el importante archivo musical del guitarrista y profesor José Smiroldo, amigo de Oscar Rosati. Después del fallecimiento de Smiroldo el archivo fue entregado a su alumno Pablo Mario Drago como donativo a la mencionada biblioteca, él trabajaba allí y se encargó personalmente de la clasificación de toda esa documentación.
Pablo también era buen amigo de Alberto Chahin (1947-2023), guitarrista marplatense que varias veces colaboró en los artículos de Rosati. Pablo y Alberto tocaron juntos a dúo durante mucho tiempo.
El documento utilizado para la nueva edición es el manuscrito del archivo de José Smiroldo, en él encontramos la siguiente dedicatoria:
Para Beatriz y José con cariño
Oscar
Beatriz era la esposa de José Smiroldo, ella misma fue la que entregó a Pablo Mario Drago la gran biblioteca musical de su marido tras el prematuro fallecimiento de este.
El ejemplar de Küper, idéntico al de Smiroldo, tiene la siguiente dedicatoria:
Para el excelente guitarrista
y amigo Daniel Küper
Con admiración y gran aprecio
Rosati
Buenos Aires, 13-IV-78
La escritura musical y maquetación del manuscrito es excelente, por lo que ha facilitado mucho la elaboración de esta nueva edición, solo se descubrió un pequeño error que Küper me corroboró y fue corregido.
Una de las temáticas recurrentes que encontramos en la obra del maestro Rosati es la naturaleza. En multitud de ocasiones se inspiró en la fauna (El pichón, Maullato ma non troppo, Minuet del pájaro silbador) y la flora (Flor temprana, Limeña flor, Canción del Arrayán, Cardones, Padre Ombu), entornos naturales (Llampa, En el campo, Hacia las montañas…, Junto al mar, Campo en flor, Remanso, Montes lejanos), estaciones del año (Variaciones de primavera), etc. La obra que presentamos a continuación la dedicó a las diferentes divisiones del día, es una trilogía de piezas titulada «Canciones en Mi».
La obra
Oscar Rosati (archivo Juancho Orensanz)
La partitura se ha conservado gracias al archivo personal de María Concepción Patrón. El documento consiste en un manuscrito de trabajo que realizó Rosati en 1974 durante la revisión de su obra «Canciones en Mi» (1953). El ejemplar consultado, con toda probabilidad, no es una maquetación final de la partitura. Su escritura manual no tiene la perfección gráfica a la que estamos acostumbrados con Rosati, además, podemos observar varias anotaciones y correcciones a lo largo de las páginas.
También aparecen algunas abreviaturas musicales que inicialmente me eran difíciles de entender, gracias a la inestimable ayuda de María Patrón se ha podido solventar este percance. De todas formas, la notación musical es lo suficientemente pulcra y se entiende a la perfección, por lo que no ha sido difícil elaborar esta nueva edición.
Entre las anotaciones encontramos las fechas de composición y revisión de cada una de las piezas:
Canción de la mañana
Composición: Comodoro Rivadavia, 10 enero 1953
Revisión: Buenos Aires, octubre 1974
Canción de la tarde
Composición: Comodoro Rivadavia, 14 junio 1953
Revisión: Buenos Aires, octubre 1974
Canción de la noche (nocturno)
Composición: Comodoro Rivadavia, 1953
Revisión: Buenos Aires (Santa Clara), 25 septiembre 1974
Como podemos ver, cada pieza representa una parte del transcurso del día, tal vez, reflexión mía, de un día vivido por el maestro. Esta idea se me ocurrió a partir del título de la obra «Canciones en Mi», título extraño teniendo en cuenta la temática de la obra y lo explicito que suele ser el maestro en ese aspecto. Lo normal en él hubiera sido un título más representativo del asunto tratado. Tal vez «Mi» se refiere a su persona y a un día vivido por él, y no, como entenderíamos los músicos, a canciones escritas en la tonalidad de Mi. Las piezas, efectivamente, están escritas en Mi, pero conociendo los habituales juegos y bromas Rosatianas con los títulos y el contenido de sus obras no sería sorprendente que mis reflexiones tuvieran alguna base.
La mayoría de las obras de Oscar Rosati están dedicadas a algún familiar, amistad, alumno o colega de profesión. Además, muchas veces suele haber alguna vivencia o anécdota que vincula la obra con dicha persona. Este es el caso de la composición que vamos a tratar a continuación: Violín. Título muy enigmático para ser una obra para guitarra, por lo que enseguida pregunté a María Concepción Patrón en cuanto me compartió la partitura.
La historia de «Violín (capricho para guitarra)»
Patrón estuvo estudiando con Rosati de 1960 a 1965. Ese último año conoció al compositor y crítico musical Silvano Picchi, el que sería su futuro esposo y al cual debemos la conservación de esta composición. Patrón nos narra la historia que hay detrás de esta obra, la anécdota se remonta a 1964:
—La obra Violín fue compuesta por Rosati por una tozudez mía y no es casualidad que sea un «capricho». Cuando ya estaba dando mis primeros conciertos me agarró una desesperación por tocar el violín. Tanto Ofelia como Rosati me convencieron que no era conveniente dejar un instrumento que ya dominaba por otro para comenzar. Así que Rosati en su bondad compuso esa obra basada en la afinación del violín para conformarme. La estudié y la estrené casi enseguida. Es muy bella (y difícil) ¡Qué lujo que tuve por tenerlo como Maestro!—
Sobre la fecha de creación y su estreno:
Programa de concierto (21 octubre 1964)
—Encontré unos programas de concierto que ayudan con las fechas. Recuerdo que Violín lo estrené unos 2 o 3 meses después de que Rosati me lo diera. Así que debe haber sido de 1964.—
En concreto, Patrón nos está hablando de dos recitales que efectuó en Buenos Aires en los cuales interpretó dicha obra. Uno se efectuó el 21 de octubre de 1964 para la «Asociación Guitarrística Argentina» en el «Teatro del Pueblo» (Diagonal Roque Sáez Peña, 943); el otro, el 8 de octubre de 1965 para la «Subsecretaría de Cultura del Ministerio de Educación y Justicia» en el salón de actos «Manuel Belgrano» (Avda. Roque Sáez Peña, 777). Este último fue programado dentro del ciclo «Pequeños recitales de música contemporánea y latinoamericana 1965».
Estos recitales forman parte del final de su primera etapa como concertista, ya que en 1965 contrajo matrimonio con Silvano y se dedicó a la familia. Posteriormente, retomó su carrera concertística en 1975:
—En el año 65 toqué la obra Kanchis Soruco, ese día vino al recital Silvano Picchi (yo ni lo conocía) a escribir su crítica sobre el concierto. Cuando salió publicada lo llamé para agradecerle sus elogios, él me pidió una copia del Kanchis porque le había gustado mucho. Así que cuando le alcancé la partitura nos conocimos y ya no nos separamos más. Al siguiente año nos casamos y vinieron los hijos, así que hasta el año 1975 no volví a actuar.—
La obra
En esta ocasión nos encontramos con una composición de importante extensión, con numerosas modulaciones y polirritmias nada habituales en la guitarra. Su planteamiento también es un importante reto para el intérprete, ya que deberá conocer la razón de esta obra para enfocar correctamente cada una de sus partes.
Rosati recurre insistentemente sobre un motivo (en este caso podríamos denominar leitmotiv) de dobles notas que representa claramente al violín: el habitual recorrido sobre sus cuatro cuerdas ejecutadas contiguamente de dos en dos creando quintas justas. Este motivo aparece numerosas veces a lo largo de la obra en diferentes tonos, dando paso a frases de gran variedad temperamental: unas de gran belleza armónica y melódica; otras de gran furia rítmica; otras de insistente obstinación rítmica y melódica. Después, muchas de ellas serán reexpuestas con importantes transformaciones.
Como anécdota, comentaremos que el recurrente motivo violinístico antes mencionado, aun pasadas muchas décadas, lo revivió Violeta Mara De Tomás en cuanto le compartí esta nueva edición. Ella me narró la siguiente vivencia:
—Recuerdo haber escuchado a Oscar tocar la obra Violín en su casa de Santa Clara. Su motivo tan característico de las notas de la afinación de un violín me llamaron la atención siendo yo tan niña.—
La partitura de «Violín (capricho para guitarra)»
La partitura consultada pertenece al archivo personal de María Concepción Patrón, su dedicataria. En este caso el documento es un pulcro manuscrito, pero no de la mano de Oscar Rosati, sino de Silvano Picchi, esposo de Patrón. El manuscrito original se estaba deteriorando a causa de que estaba impreso con la débil tinta de un mimeógrafo (recordemos que en aquellos años no existían las fotocopiadoras ni las impresoras domésticas), Silvano, que disfrutaba de una excelente caligrafía musical, hizo una copia manuscrita salvaguardando la obra del paso del tiempo. El original de Rosati, desde hace unos 10 años, está en el archivo del último alumno de Patrón, a la espera de ser consultado algún día.
Aunque el manuscrito utilizado para la actual edición es excelente, tiene algunos inconvenientes: carece de la fecha y dedicatoria y, lo que es más importante, de las indicaciones de digitación y cuerdas. A un concertista experimentado no le puede acarrear mayor problema, pero no obstante, perderemos algunas informaciones tímbricas importantes, como en qué cuerdas tocar alguna de las notas. Escoger unas cuerdas u otras hace que cambie mucho el timbre y temperamento del fraseo.
No he querido imponer ninguna digitación, por lo que los intérpretes deberán digitar la obra según su criterio.
A partir de finales del siglo XIX muchos compositores europeos y rusos fantasearon en sus composiciones con ambientes «orientales». Podemos mencionar obras españolas como la «Danza Oriental» de Enrique Granados o la «Danza Mora» y el «Capricho Árabe» del histórico guitarrista Francisco Tárrega; en Francia destacaríamos la conocida partitura pianística «Arabesque» de Claude Debussy, «Turandot» del italiano Giacomo Puccini o la «Danza Árabe» del gran compositor ruso Chaikovsky. Oscar Rosati también se recreó con esos ambientes «orientales».
Naomi
En este caso el «orientalismo» de esta composición está enfocado en Japón, país originario de Naomi Arakaki, alumna de la guitarrista Ofelia Delfino de Reyes y a quien le fue dedicada la obra:
A la niña Naomi Arakaki, destacada alumna de guitarra
de la profesora Ofelia Delfino de Reyes, con todo mi cariño
El manuscrito (del archivo de Luis Almirón) está fechado en diciembre de 1970 y su título completo es: «Naomi» (aire japonés). Oscar, nuevamente con sus bromas, firma la partitura con el seudónimo de Okariko Oshatoki. Esta obra fue publicada al año siguiente por la editorial Ricordi Americana, en esta ocasión Oscar la presenta con su verdadero nombre y la titula «Naomi», sin la aclaración del manuscrito. A la edición de Ricordi tuve acceso gracias a la guitarrista María Concepción Patrón, ella nos comenta lo siguiente:
—Naomi era una alumna japonesa muy simpática de Ofelia, Rosati le dedicó una obra. Naomi después fue alumna mía.—
La obra nos transporta a la imagen musical que tenemos los occidentales, sobre todo en aquella época, de Japón. Podemos vislumbrar en la melodía y el timbre al koto, instrumento nacional de Japón. Rosati también utiliza el recurso de las cuartas paralelas, muy características del estilo oriental.
Esta pieza la encontramos en la obra de Oscar Rosati «40 dúos para guitarra», exactamente el dúo número 35. La partitura fue impresa el 9 de enero de 1976 y distribuida por Antigua Casa Nuñez. Debemos el acceso a un ejemplar de esta publicación al musicólogo Vincenzo Pocci.
En este caso nos encontramos con una danza muy rítmica y exótica, alejada del estilo sosegado de Naomi. Nos puede venir a la mente imágenes orientales fantásticas como las que recreó Ketèlbey para su obra «En un mercado Persa».
El manuscrito de esta obra pertenece al archivo del guitarrista José Smiroldo. Después de su fallecimiento el archivo fue ubicado en la biblioteca Juventud Moderna de Mar del Plata. La partitura está fechada en Buenos Aires, el 3 de diciembre de 1976, su título completo es: «Canción de Oriente» (Oriental n.º 2). El texto entre paréntesis crea la duda de si Rosati llegó a componer una Oriental n.º 1 o el dueto n.º 35 del mismo año representa esa Oriental n.º 1, de momento queda como incógnita.
La composición es una bella página musical: una íntima melodía va desarrollándose y viajando hacia evocadoras texturas disonantes, además, en la lejanía revuelan rápidas y exóticas escalas. Una obra llena de fantasía.
La «Cartilla de la Guitarra» ha quedado implantada en la enseñanza guitarrística por su propio peso pedagógico, incluso trascendiendo a su autor, Oscar Rosati. Desde su publicación, en 1960, no ha parado de utilizarse en Argentina y países limítrofes. En la actualidad, incluso, ya es un recurso del que disfrutan muchos profesores europeos.
Esta obra ha tenido una notable evolución desde que Rosati empezó a utilizarla privadamente con sus alumnos en los años 50 hasta su publicación. Por el camino descartó o añadió algunos estudios de cara a la edición final, incluso, con posterioridad, escribió alguna segunda o tercera guitarra para alguno de los estudios y obras de la cartilla. Como anécdota, hay que comentar que también se llegaron a poner letra a alguna de las melodías de la cartilla. Todo este material se publicará en la saga de artículos titulados: «Más allá de la Cartilla de la Guitarra». Empezaremos por la que creo que es la más importante ramificación de esta obra, sus «Variaciones para un estudio».
La forma musical «Tema con variaciones»
«Las variaciones» es una forma musical en la cual el compositor puede utilizar su ingenio con suma libertad. Habitualmente se presenta un breve tema para después recrearse con él a lo largo de múltiples versiones, utilizando toda la imaginación y técnicas que desee el autor (recordemos las doce variaciones sobre «Ah vous dirai-je, Maman» de Mozart, basadas en una simple canción infantil). La única condición, como norma, es que el tema original se siga percibiendo en cada una de las variaciones (aun las mutaciones aplicadas). Este criterio se suele seguir con más o menos rigurosidad.
Variaciones para un estudio de Oscar Rosati
Según el actual catálogo de obras del maestro Rosati, en tres ocasiones practicó esta forma: «Mudanzas sobre “No te avives y devuélveme las vacas”» (1977), «Variaciones de Primavera» (1977) y el caso que estamos tratando «Variaciones para un estudio» (años 60). Estas obras nunca fueron publicadas y se han conservado gracias a colegas y alumnos de Oscar Rosati.
Rosati escogió un sencillo estudio de su «Primera Cartilla de la Guitarra», el número 22, para desarrollar esta forma. La obra está articulada en el estudio, seis variaciones y un final (que consiste en una reexposición del estudio, pero en un nuevo arreglo). Aunque el estudio es extremadamente fácil de tocar, el resto de la obra requiere gran nivel técnico e interpretativo.
Rosati juega con el estudio dándole drásticos giros rítmicos, agógicos y armónicos, incluso lo cambia de género convirtiéndolo en una barcarola o en una canción.
Oscar Rosati (archivo Almirón)
La edición presentada está basada en tres manuscritos, los cuales difieren sutilmente entre ellos. Las aportaciones se deben, por orden de antigüedad de los documentos, a Luis Horacio Almirón, María Concepción Patrón y Violeta Mara De Tomás.
Ninguno está fechado, aunque, basándome en los documentos más antiguos, podemos situar la obra en la primera mitad de los años 60. También hay que tener en cuenta que en la cartilla de los años 50 aún no estaba incluido el estudio n.º 22, este aparece a partir de la cartilla publicada por Antigua Casa Nuñez en 1960.
El título de la obra es diferente entre el manuscrito aportado por Almirón (el más antiguo) y los otros dos. Rosati tituló inicialmente a las variaciones como «Variaciones para el estudio 22», posteriormente prefirió llamar a la obra «Variaciones para un estudio».
La composición está dedicada a la guitarrista Ofelia Delfino de Reyes, amiga de Oscar Rosati y profesora de Omar De Tomás, Edgardo Cardinale o la brillante guitarrista María Concepción Patrón (todos citados en anteriores artículos). La dedicatoria, en dos de los manuscritos, reza así:
A mi gran amiga, la emotiva intérprete de la guitarra
Sra. Ofelia Delfino de Reyes
En el manuscrito aportado por Violeta Mara De Tomás aparece una dedicatoria más sencilla:
A mi gran amiga, la profesora Ofelia D. de Reyes
María Concepción Patrón llegó a interpretar esta obra en Radio Nacional (Argentina), ella misma nos comenta algunos recuerdos referentes al estudio y las variaciones:
—Del estudio 22 recuerdo que un alumno de Ofelia decía que era una música que parecía venir del cielo, así que Ofelia comenzó a llamar al estudio 22 «Desde el cielo». Toqué estas variaciones en mi primer concierto que di en Radio Nacional.—
María Patrón y Ofelia de Reyes
Respecto a diferencias entre los manuscritos destacaremos algunos detalles:
Dos compases de la variación n.º 3. Estos tienen sutiles decisiones de arreglo entre el manuscrito más antiguo y los posteriores, en la nueva edición están expuestas estas diferencias.
Entre las tres versiones también hay diferencias (y claros errores) en las indicaciones de digitación. Este aspecto ha sido revisado y corregido, aunque se han mantenido algunas digitaciones que aunque sorprendentes, tienen sentido.
En la versión más antigua Rosati utiliza terminología italiana tanto para titular alguna de las variaciones como para las indicaciones agógicas, en cambio, en las otras versiones lo expresa todo en español. En la edición presentada he decidido conservar el español excepto en las indicaciones agógicas, utilizando la habitual terminología italiana.
En el año 2016 decidí seriamente investigar la vida y obra de Oscar Rosati. Una de las primeras personas con las que traté, relacionadas con el maestro, fue Cora Alicia Leivinson, alumna suya en los años 60. Ella fue quien me habló por primera vez de Aracy, única hija de Rosati. Incluso le puso cara, me mostró una foto en la que salían juntas, ya que llegaron a conocerse de adolescentes. A partir de ese preciso instante mi objetivo prioritario era contactar con Aracy, así podría documentarme de primera mano sobre la biografía de su padre. Gracias a una base de datos conseguí enseguida el número de teléfono de su domicilio.
El 21 de agosto del 2016 me dirigí a un locutorio, ya que era una conferencia España-Argentina, para comunicarme con Aracy. Llamé, me atendió un señor y le pedí por ella, después de unos segundos de silencio me contestó:
—Eso va a ser imposible, hace escasos meses que ha fallecido (el 14 de abril, N. del E.).—
Estaba hablando con el marido de Aracy.
Remontémonos a más de 63 años atrás, cuando el maestro Rosati tenía 39 años, al 19 de noviembre de 1952. Ese día nacía su hija Cecilia Aracy. En esa época la familia Rosati vivía y trabajaba en Comodoro Rivadavia, Oscar como delineante en la planta petrolífera YPF y Elisa Quartara, su esposa, como profesora rural.
Oscar quiso celebrar el nacimiento de su hijita dedicándole una obra. El 5 de diciembre de ese mismo año ya la tenía escrita, era la galopa «Aracy».
La partitura
Tuve acceso a la partitura por primera vez gracias al musicólogo italiano Vincenzo Pocci, en su impresionante biblioteca disponía de un ejemplar de la edición publicada por Rosati en el verano de 1954. Posteriormente, a principios del 2021, tuve el honor de consultar el manuscrito de «Aracy» gracias a Luis Horacio Almirón, alumno de Oscar. Luis también disponía en su archivo de un ejemplar de la partitura publicada en 1954, pero con anotaciones del maestro. Todos estos documentos han sido la base de la nueva edición.
La versión manuscrita y la publicada difieren muchísimo, hay que pensar que se llevan casi dos años de diferencia y, según pude observar (y me comentaba Almirón), el manuscrito es una versión primigenia de «Aracy». Aunque la estructura de la composición es casi idéntica, Rosati fue tomando muchas decisiones de cara a la edición final de la obra. Por ejemplo: cambió la forma de representar rítmicamente la música sobre el papel, también rearmonizó o cambió la extensión de alguna de las secciones.
La versión publicada en 1954 ha sido la base principal de la nueva edición, ya que es una partitura claramente más consistente y con las ideas y armonizaciones bien definidas. De todas formas, el manuscrito ha sido muy útil de cara a resolver algunas digitaciones que estaban ausentes en la versión impresa. La otra aportación de Almirón, la partitura con anotaciones de Rosati, también ha sido muy útil. Gracias a esos apuntes se ha podido incluir en la nueva edición alguna alternativa a algunos compases. Eran variantes que el maestro sugirió a su alumno Luis Horacio durante las clases.
Cuando Rosati decidió publicar «Aracy» recurrió a la autoedición, hizo el encargo a los talleres gráficos de la editorial Julio Korn S. R. L., sitos en Moreno 2034 de Buenos Aires (Argentina). La partitura fue impresa el 3 de agosto de 1954. Tanto el diseño de la portada como su bonita tipografía son iguales en la publicación y el manuscrito. Podemos presuponer que son creación de Rosati, ya que estaba perfectamente capacitado al ser delineante profesional. Las dos versiones también tienen la misma dedicatoria:
A mi hijita CECILIA ARACY
Otro de los alumnos de Rosati con el que tuve el placer de tratar fue Mario César Pecelis. Al igual que Almirón, recibió clases en Comodoro Rivadavia y también tenía en su archivo un ejemplar de «Aracy». El maestro se lo firmó con la siguiente dedicatoria:
A mi distinguido discípulo Mario César Pecelis, cariñosamente.
El estilo musical utilizado por Rosati para construir «Aracy» es la galopa. Preguntando a la eminente guitarrista María Concepción Patrón sobre esta obra y su género me comentó lo siguiente:
—La Galopa es un género de nuestro litoral, es muy rítmica, a mí me recuerda el fluir del río (nuestras provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones están abrazadas por dos grandes ríos, el Paraná y el Uruguay). Los grupos de cuatrillos en la galopa se tocan como precipitados para volver al ritmo. «Aracy» es una de las obras más bellas de Rosati, es una de sus composiciones que toco.—
La obra empieza con una imponente introducción, un Lento Maestoso, para pasar seguidamente a la galopa, con un movimiento Vivo. Es una partitura muy vistosa en muchos aspectos, por lo que podríamos definirla como una pieza de lucimiento técnico en el escenario.
En el año 2021, gracias a la musicóloga argentina Angélica Adorni, descubrí la que seguramente fue la primera grabación de «Aracy», la interpretación se la debemos al músico argentino Ramón Ayala (1926-2023). La encontramos en su producción “El hombre que canta al hombre” (1964), él la titula como «Aracy (Madre del tiempo)». Angélica, profesora y licenciada en artes, publicó un importante trabajo dedicado a esta grabación. Respecto a la relación de Ayala con Rosati me comentaba lo siguiente:
—Creo recordar que Ramón Ayala en una entrevista, al conversar sobre el contenido del disco, me mencionó una amistad con Rosati, quien admiraba la música litoraleña y lo alojaba en su casa durante sus giras por el sur del país.—
Luis Horacio Almirón también me comentaba el gusto de Oscar por la música litoraleña, como es el caso de la galopa:
—A su hija, Elisa y Oscar, la bautizaron con el nombre Aracy, que en guaraní significa: “Madre del día, aurora”, la obra que lleva su nombre es una galopa, le gustaba (a Rosati) la música de esa región.—
Hay que remarcar que Ayala es un importante músico folclorista, no un intérprete de guitarra clásica. Por lo que su interpretación tiene una serie de licencias tímbricas, estructurales y expresivas propias de su ámbito musical, muy alejadas del sonido «académico» de Rosati. Recordemos que la obra «Aracy» no deja de ser una composición de inspiración folclórica, por lo que es lícito que Ayala quisiera encaminar su interpretación a las raíces del folclore litoraleño. De momento, desconocemos si este arreglo e interpretación estaban en conocimiento y aprobación de Rosati.
La grabación que seguidamente podemos escuchar pertenece al archivo personal de Gustavo Antonio Aponte. También podemos escuchar el vinilo completo “El hombre que canta al hombre” en la página «Voces de la Patria Grande».
Cecilia Aracy Rosati Quartara (1952-2016)
La vida de Oscar Rosati y su familia fue desarrollándose a lo largo de diferentes localizaciones. Haremos un recorrido cronológico de Aracy basado en los recuerdos de las personas que compartieron momentos y lugares con ella. Al ser recuerdos, no dejan de ser datos subjetivos y con cierto margen de error.
Comodoro Rivadavia - años 40 y 50
En los años 40 Oscar Rosati se trasladó a la ciudad de Comodoro Rivadavia desde su Buenos Aires natal por razones laborales. En esa época conoció a la que sería su esposa, Elisa Quartara, encantadora mujer de ascendencia galesa y originaria de la población de Gaiman (provincia del Chubut). Una pista de en qué año se conocieron son un grupo de obras firmadas por Rosati en Chubut, correspondientes a los años 1944 y 1945. Fruto de ese matrimonio nació Aracy el 19 de noviembre 1952.
El primer recuerdo aportado sobre Aracy se lo debemos a Luis Horacio Almirón:
—El Maestro me llamaba Tate, es mi apodo familiar, me conoció cuando nací (1945) o en mis primeros años de vida, creo que era soltero por ese entonces. Se casó con Elisa, en el 52 nació Aracy y Rosalía, mi madre, me llevó a conocer a la bebé.—
Mario César Pecelis (1941) recuerda con cariño la época en la que estudiaba con Oscar en Comodoro Rivadavia (de los 8 hasta los 17 años), también se acuerda de Aracy. La última vez que la vio él tenía 18 años, justo cuando se fue a estudiar medicina a Ciudad de La Plata. Aracy, según mis cálculos, tendría unos 8 años:
—Fue un excelente guitarrista (Oscar Rosati), muy querido por la población, siempre era invitado para los conciertos, la radio local (muy importante en aquella época), etc. Tuvo alumnos muy destacados. El tema más aplaudido de él era “Aracy”, una galopa dedicada a su hija cuando nació.—
Su aprecio por Rosati y la obra «Aracy» dura hasta la actualidad, en 2018 comentaba lo siguiente:
—En Tandil hace 16 años que se celebra en octubre “La Noche de Las Guitarras”, no he faltado a ningún evento y siempre lo hago presente (a Oscar Rosati) a través de sus composiciones “Mario” (dedicada a Mario César Pecelis, N. del E.), “A mi Madre”, “El Donosito”, “Aracy”…—
Ciudad Jardín - finales de los años 50 y años 60 y 70
A finales de los años 50 (1958/59) la familia Rosati se trasladó a Ciudad Jardín Lomas del Palomar (Gran Buenos Aires), localidad en la que Oscar continuó dando clases de guitarra. Una de sus alumnas en El Palomar era la antes citada Cora Alicia Leivinson, estudió con Oscar de los 13 a los 18 años, actualmente es una eminente musicoterapeuta. Aracy y Cora coincidieron en una asociación barrial cultural llamada «Teatro Carpa El Palomar» con la que hicieron varias salidas. Cora, en el año 1969, ingresó en la Universidad de Buenos Aires para estudiar Ciencias de la Educación, por lo que la distancia geográfica y el cambio de actividades fueron motivo de alejamiento de ese grupo.
De aquella época también he tenido el placer de conocer otras alumnas de Rosati y amigas de Aracy, como es el caso de Cristina Ghione. Ella empezó las clases con el maestro a partir de 1963, cuando tenía 11 años, hasta 1970. Entre las muchas experiencias que me relató, y que iré compartiendo, resalto algunas frases en las que menciona a Aracy:
—Desde que conocí a Oscar supe que era Mi Maestro de guitarra. Conocí a su hija que era de mi misma edad, Aracy, y nos hicimos muy amigas. Yo nací el 14 de noviembre y ella el 19 de 1952, ambas de Escorpio, ambas hijas únicas. Oscar se encariñó conmigo y yo con su familia—
Otras amigas de Aracy y, nuevamente, alumnas de Rosati fueron Juana Graciela Chama y su hermanita, cinco años menor, Betty Chama. Graciela, de la misma edad que Aracy (también nacieron en el mismo mes), fue una de las mejores alumnas de Oscar.
Graciela recuerda lo dulce que era Aracy, pero también lo dormilona que era por las mañanas. Aracy no había heredado el placer de tocar la guitarra, pero Graciela la animó, junto a Cristina Ghione, a que entrara en el coro de la mencionada asociación «Teatro Carpa El Palomar», dirigido por el admirado maestro Edgar Ruffo. Aracy, también comenta Graciela, estudió en el colegio alemán del Palomar (escuela privada de gran calidad) y tenía presente estudiar psicología. Perdieron el contacto en 1976, cuando Graciela marchó de una, en aquella época, convulsa Argentina.
Betty Chama, aunque una niña en esa época, tiene muchísimos recuerdos de gran interés, por lo que en próximos artículos los iremos narrando. Por ejemplo, la razón por la que el matrimonio Rosati llamaron a su hija Cecilia Aracy:
—Supe que la mejor amiga de Elisa se llamaba Aracy, ambas se prometieron que si tenían una hija le pondrían el nombre de la otra. Aracy significa Guayaba en Guaraní*. La guayaba es una fruta agridulce muy sabrosa. Cecilia porque nació un 19 de noviembre, muy cerca de la fecha de la Santa Patrona de la música.—
*Recordemos también el significado expuesto por Almirón al principio del artículo (N. del E.)
O cómo entraron en contacto las dos familias:
—La familia (Rosati) se mudó desde la ciudad sureña de Comodoro Rivadavia a Ciudad Jardín El Palomar, donde nací y nuestras familias se conocieron a partir de la amistad de mi hermana mayor (Graciela) con Aracy.—
Betty también nos explica una anécdota muy simpática con Aracy de protagonista:
—Aracy cada vez que veía margaritas en los jardines decía: ¡¡¡Cómo me gustan las margaritas!!!
Llegado su cumpleaños, mi familia le regaló un enorme ramo de hermosas y frescas margaritas con grandes botones amarillos y pétalos tiernos de blanco inmaculado. Cuando lo vio lo abrazó como a un bebé y cuando creímos que había ido a buscar un florero, volvió con una ensaladera, despetaló a todo el ramo, condimentó los pétalos y comenzó a comerlos. Quiso que los probáramos y pese a que estábamos todos con la boca abierta, fui la única audaz viendo la cara de Aracy como si saboreara un chocolate. Era delicioso, entre agreste, delicado y dulzón.—
También recuerdos de la adolescencia:
—A Ara (Aracy) le decían Twiggy* porque se parecía a la modelo, en especial por los labios con “voladitos”. Ellas iban juntas (Aracy y Graciela) a comprar los bikinis para el verano, elegían el mismo modelo y color, luego intercambiaban las piezas porque Ara era de busto pequeño y caderas grandes y Graciela a la inversa, así complementaban las diferencias de medidas.—
*Se refieren a la supermodelo londinense Leslie Lawson (N. del E.)
La siguiente foto pertenece al archivo de Cora Alicia Leivinson, fue tomada en 1968 en el Teatro Carpa El Palomar. La tres chicas apoyadas en la pared son (de derecha a izquierda): Graciela Chama, Aracy Rosati y Cora Alicia Leivinson. También podemos ver a otros miembros y asistentes del teatro.
Santa Clara del Mar (1ª parte) - más de los años 60 y 70
En los años 60 Oscar construyó una casa de veraneo en Santa Clara del Mar, él la bautizó como «El Langostino Melancólico». En esa época Santa Clara era una zona agreste, nada que ver con la actualidad. En «El Langostino Melancólico» se hacían muchas reuniones, recordadas muy gratamente por todos sus asistentes, en especial por los que entonces eran niños o adolescentes. De esas visitas a la familia Rosati hay muchísimas anécdotas, de momento utilizaremos esa ubicación como parte de la trayectoria de Aracy.
Para empezar, la mayoría de los alumnos nombrados anteriormente eran asiduos visitantes de esa residencia. Por ejemplo, Juana Graciela Chama:
—Pasé un verano memorable en casa de ellos cuando yo tenía 15 o 16 años, me recibieron como una de familia, los recuerdo con amor. ¡El sentido del humor de Oscar era memorable!—
Alguna de las vivencias y recuerdos de Cristina Ghione en esa localidad:
—En 1968 fallece mi padre. Oscar le propuso a mi mamá llevarme con ellos a un lugar de la costa llamado Santa Clara del Mar, a pasar los meses de verano. Diciembre, enero y febrero. Desde 1968 hasta 1972, todas las vacaciones las pasé en Santa Clara.—
Seguidamente, un recuerdo de Cristina junto a Aracy en Santa Clara:
—Tenía un gran sentido del humor (Oscar Rosati). Muchas noches después de cenar desaparecía y volvía transformado en una bruja o en un fantasma. Apagaba las luces y con una sábana y una linterna nos asustaba a Aracy y a mí. Contaba historias de terror, que se inventaba, para prologar los disfraces que armaba.—
Otro excentricismo de nuestro querido maestro narrado por Cristina:
—Un día nos quedamos solas (Aracy y Cristina) con él porque Elisa había viajado a Buenos Aires. A la mañana desayunamos y nos fuimos a la playa. Oscar siempre estaba componiendo o tocando la guitarra, rara vez salía de la casa. Llegó la hora de la cena. Comimos y ofrecimos lavar los platos. Se negó. Se vistió con un delantal, un pañuelo en la cabeza y comenzó a cantar a voz en cuello: —la mujer que al amor no se asoma, no merece llamarse mujer*—, mientras revoleaba los platos por la ventana hacia el jardín, que se iban rompiendo uno a uno. Cuando Elisa regresó al otro día nos preguntó por los platos que faltaban. Oscar contestó: —No tenemos la menor idea. ¿No es verdad?— dijo mirándonos a los ojos. Elisa supo que había sido él.—
*Una Mujer, canción interpretada por el cantante Gregório Barrios (1911-1978). Originario de Bilbao (España), emigró con su familia a Argentina en 1921 (N. del E.)
Una de las amistades de Oscar Rosati y Cristina Ghione en Santa Clara era Juancho Orensanz. Juancho es un importante documentalista fotográfico de esa localidad, lleva años compartiendo su archivo, toda una enciclopedia del origen y evolución de Santa Clara. Hay que tener presente que Santa Clara del Mar fue fundada en 1949 por miembros de su familia, los hermanos Antonio y José María Orensanz.
Juancho me ha compartido verdaderas joyas fotográficas en las que vemos a Rosati en las comentadas reuniones, siempre actuando ante la cámara con sus bromas y excentricidades. Juancho, precisamente en una de esas reuniones, conoció a la antes mencionada Graciela Chama, naciendo entre ellos una más que bonita amistad. Él tenía unos 14 o 15 años.
Del inmenso archivo de Juancho presentamos esta fotografía, en la que vemos a Aracy (la tercera chica empezando por la izquierda) junto a otras de sus amistades de Santa Clara.
Capital Federal (Buenos Aires) - más de los años 70
En alguno de los años próximos a 1970 la familia Rosati se muda a la Capital Federal, Avenida Independencia 1155. Luis Horacio Almirón me expone una posible razón:
—Imagino que el inicio de la carrera de Aracy en la Universidad de Buenos Aires (Cap. Fed.) donde se recibió de Psicóloga, debe haber sido un factor importante en la decisión de dicha mudanza, ya que hasta ese momento había sido una alumna brillante en un colegio alemán de prestigio, cercano a su anterior domicilio.—
Nos acercamos al 15 de junio de 1979, fecha en que nos deja Oscar. Almirón recuerda la última vez en la que se reunió con su maestro y amigo, también habló con Aracy:
—Lo había visto la última vez en su departamento, en cama, muy mal, esforzándose para hablar. Dadas esas circunstancias Aracy me pidió que ya no lo visitara.—
La Plata - años 80
En diciembre de 1979 la familia Almirón recibe una carta de Aracy, es la invitación a su boda. Será el 5 de enero de 1980 a las 22 h, en la parroquia de San Francisco de Asís de La Plata. En esta ciudad es donde también trabajará Aracy, según un informe, en el sector de la salud humana. Dada su titulación entendemos que como psicóloga.
Con el tiempo el matrimonio adoptará a una niña, con la cual tuve ocasión de hablar una vez con ella.
Santa Clara del Mar (2ª parte) Bariloche y La Plata - años 80 hasta el 2016
Seguimos en los años 80, el documentalista Juancho Orensanz sigue viviendo en Santa Clara del Mar, lleva años sin saber nada de Oscar Rosati (no estaba informado de su fallecimiento).
A mediados de los 80 (85 o 86) tiene un reencuentro con Aracy, la ve muy cambiada. Ella ha decidido tener una nueva vida, enfocada en la religión y a un nuevo círculo de amistades, afines a esa nueva trayectoria. También le presenta a su marido, un muchacho carpintero del mismo culto.
En esa época Aracy y su marido tendrán una vida recluida: no reciben visitas, no se les ve por el pueblo ni por las tiendas… También modifican la casa, hasta el punto de dejarla irreconocible respecto a la época antes descrita, la de las entrañables reuniones en el «El Langostino Melancólico».
Quien sí tuvo contacto en esa época con el matrimonio fue Violeta Mara De Tomás, cree recordar que eran devotos de «La Medalla Milagrosa». También recuerda gratamente las conversaciones con Aracy y su ilusión de concebir una hija, y la sorpresa de verla al año siguiente con una niña entre los brazos. Antes de la adopción, el matrimonio estuvo viviendo en la ciudad de Bariloche (provincia de Río Negro, Argentina).
Juancho recuerda que el matrimonio y la hija estuvieron en Santa Clara aproximadamente hasta el año 2007/2008, sin poder volver a tratar con ellos. Suponemos que a partir de esas fechas centralizaron su vida en la vivienda de La Plata.
Aracy también visitaba periódicamente la histórica tienda «Antigua Casa Nuñez» (Buenos Aires), distribuidores de la «Cartilla de la guitarra» y otras partituras de Oscar Rosati. Esas visitas eran para el cobro de los derechos que había heredado del patrimonio musical de su padre. Al respecto, Luis Almirón me daba una triste noticia el pasado mes de abril: el cierre de la Antigua Casa Nuñez (1870-2024).
El 14 de abril del 2016 se despedía Aracy de nosotros. El 21 de agosto, sin saber de su fallecimiento, intenté contactar con ella por teléfono, me respondió su marido dándome la mala noticia. Casualmente, ese mismo mes de agosto ya había inaugurado la página que recopila la vida y obra de Oscar Rosati, por lo que decidí dedicar el trabajo a Cecilia Aracy Rosati Quartara como homenaje.
Agradecimientos
Luis Horacio Almirón María Concepción Patrón Gustavo Antonio Aponte Vincenzo Pocci Angélica Adorni Mario César Pecelis Juancho Orensanz Cora Alicia Leivinson Graciela Chama Betty Chama Cristina Ghione Violeta Mara De Tomás Marido e hija de Aracy
Con esta tercera entrega, finalizamos los artículos dedicados a la relación del maestro Rosati con la familia Omar De Tomás. En esta ocasión presentamos una obra que no es original de Rosati, sino un estupendo arreglo para cuarteto de guitarras que hizo de la pieza “Fröhlicher Landmann, von der Arbeit zurückkehrend” (El alegre campesino, volviendo del trabajo). Esta popular partitura para piano la encontramos en el Op. 68, “Album für die Jugend”, del gran compositor Robert Schumann (1810-1856).
En su arreglo, Rosati respeta tanto el desarrollo de la melodía como la estructura de la obra. La licencia musical se la toma respecto al fantástico paisaje sonoro que crea alrededor de los motivos melódicos, los cuales saltan divertidamente entre las cuatro guitarras. Rosati juega de tal forma con los recursos tímbricos de la guitarra que hace olvidarnos del origen pianístico de la obra.
El documento utilizado para la presente edición es el manuscrito que entregó Oscar a la familia Omar De Tomás. Consiste en la partitura global con las cuatro guitarras y sus correspondientes particellas. En cada una de ellas, Rosati indica al miembro de la familia a quien le corresponde cada partitura, al igual que hizo con la obra «¿Jugamos al cuarteto?» (1972):
1ª guitarra - Graciela De Tomás
2ª guitarra - Carmina De Tomás
3ª guitarra - Violeta Mara De Tomás
4ª guitarra - Omar De Tomás
La portada del manuscrito no se salva de las habituales bromas de Rosati. Para empezar, para el título diseña una tipografía muy simpática y bucólica, después, presenta su labor como arreglista con una frase coloquial que en este contexto queda muy graciosa y sorprendente:
Roberto Schumann
Labrador Alegre
OP. 68 - Nº 10
Hecho pomada para 4 guitarras
por O. Rosati
Buenos Aires - 1973
Violeta De Tomás nos define muy bien esa frase de Oscar:
—Destruí con esta versión a Schumann (o esta obra de Schumann). Por otro lado, al expresarlo así, nadie puede tildarlo de hacer esa versión. Cualquier crítica la está haciendo primero él mismo. Se ríe de sí mismo.—
Está claro el respeto que tiene Rosati por la obra de Schumann y la humildad con la que presenta su versión.