lunes, 4 de enero de 2021

Chôros escritos por Oscar Rosati


Importante actualización (12 enero 2021): corrección de fechas, fotografías y nuevos datos sobre José Smiroldo, Ofelia Delfino de Reyes y Nelly Menotti.


Hace bastantes meses, el 28 de mayo del 2018, ya redacté un escueto artículo dedicado a los chôros que escribió Rosati:


Oscar Rosati - Chôros


Desde esa fecha he tenido la suerte de hacer algunos descubrimientos al respecto, por esa razón retomo el tema. En el mencionado artículo hacía una pequeña introducción que también irá bien para este artículo:


–El chôros es una música instrumental popular de Brasil. Muchos guitarristas ajenos a esa cultura conocimos este tipo de obra gracias a compositores brasileños como Heitor Villa-Lobos o João Pernambuco.–


Oscar Rosati llegó a escribir, por lo menos, seis chôros. De esos seis sólo publicó los números 1, 5 y 6. Hasta ahora solamente disponía de esos tres pero gracias a un alumno y amigo de Rosati, Luis Horacio Almirón, hemos podido recuperar el número 2. Hablaré un poco de cada uno de ellos.


Chôros nº 1

Fue publicado en 1976 por la editorial Daiam, Rosati dedicó este chôros al guitarrista José Smiroldo y a su esposa Beatriz. José Smiroldo, junto al guitarrista Alberto Chahin, solían interpretar en sus conciertos la divertida obra Scherzo Fantástico para dos guitarras «Dos Diablitos» del maestro Rosati. También, muy recientemente, he descubierto que parte de las partituras de Rosati a las que he accedido estos años pertenecían al archivo personal de José Smiroldo. Este archivo, no sé si todo, fue donado a una biblioteca de Mar del Plata, gracias a ese hecho pude acceder a esos documentos.


Respecto a mi edición del chôros nº 1, el ejemplar en el que se basa me lo proporcionó el guitarrista Lucio Núñez. Rosati le escribió la siguiente dedicatoria:


Para Lucio afectuosamente, Buenos Aires abril 1978



Chôros nº 2, Beatriz


Este chôros ha sido el descubrimiento más reciente, exactamente el 26 de diciembre del 2020, y debemos dar las gracias a Luis Horacio Almirón, hijo del guitarrista Sixto Almirón. Sixto y Oscar Rosati entablaron amistad en Comodoro Rivadavia en los años 40, desde entonces las dos familias mantuvieron una gran amistad que se extendió durante tres generaciones. Horacio empezó las clases con Rosati en los años 50, en el mismo Comodoro Rivadavia. En esta ciudad Rosati escribió el chôros nº 2, obra dedicada a su sobrina el 14 de junio de 1954, hija de una de sus dos hermanas:


Sixto Almirón actuando en la emisora
LU4 Radio de Comodoro Rivadavia
A mi sobrina, la delicada guitarrista Sofía Beatriz Solans, cariñosamente


Poder reeditar esta obra ha sido toda una odisea. La fuente, del archivo de Horacio, a sido una copia mimeografiada de un manuscrito original de Rosati hecho hace 66 años, además, con numerosas correcciones efectuadas por la propia mano del maestro. Gracias a la ayuda de Horacio, mi práctica con la caligrafía de Rosati y una imprescindible lupa conseguimos descifrar todas las notas y símbolos. Por suerte, Rosati escribía con abundante información sus partituras, ésta a sido de gran ayuda para no cometer ningún error en la nueva edición.


Chôros nº 3 y nº 4

De momento estos están en paradero desconocido, esperemos algún día descubrir algún ejemplar.


Chôros nº 5


Publicado por Antigua Casa Nuñez en 1962, está dedicado a la guitarrista Ofelia Delfino de Reyes, primera profesora de la gran intérprete argentina María Concepción Patrón. Una curiosidad que me comentó hace un tiempo M. C. Patrón es que la misma Ofelia escribió una letra para que este chôros pudiera ser cantado. Durante mucho tiempo dimos por perdido ese texto ya que se remontaba a muchísimos años atrás, y no sabíamos donde habían ido a parar los documentos de Ofelia… pero ocurrió un pequeño milagro:


M. C. Patrón y Ofelia (primer plano), 
Alfredo Reyes (esquina derecha)
La primera versión y publicación de este artículo la hice el 4 de enero del 2021; la presentación a las amistades la noche del día 5; el día 6, día de Reyes, recibí un sorprendente regalo que dejó mi artículo obsoleto inmediatamente.

Horacio Almirón estaba el 5 de enero revisando sus documentos guitarrísticos (algunos de hace más de 60 años), entre ellos apareció, inesperadamente, ¡una copia manuscrita del texto de Ofelia! ¿Cómo era posible? Enseguida recordó: la razón era que él mismo anotó el texto en su época de estudiante, le fue dictado por Rosati y su hija Aracy en clase para después entonarlo. La cosa no acaba aquí. Horacio, junto al texto, me envío la partitura de un hermoso estudio avanzado de Rosati, era inédito y desconocido por mí, el número 16. Al principio no me di cuenta, pero después me percaté del destinatario de la dedicatoria: «A mi querido amigo Alfredo Reyes, de todo corazón». Alfredo era el esposo de Ofelia Delfino de Reyes.


Da mucho que pensar sobre este tipo de sincronismos: justo cuando hablamos sobre un texto muy concreto, desaparecido hacía muchos años, reaparece «casualmente» a las pocas horas de ser nombrado, y en un día muy concreto, donde coinciden el apellido de las personas implicadas con el nombre de la festividad de ese día. Un sincronismo extremadamente exótico que parece más un guiño desde otro plano de la realidad que algo terrenalmente casual.


Volviendo a la partitura del chôros nº 5. De esta obra dispongo de dos versiones: la publicada por «Antigua Casa Nuñez», aportada por el musicólogo Vincenzo Pocci, y un manuscrito aportado por el biólogo y guitarrista Gustavo Antonio Aponte. Las dos están firmadas y dedicadas:


Versión editada: Roberto Lara, Buenos Aires, III 1963

Manuscrito: Raquel Taboada, Buenos Aires, Agosto del 61


Roberto Lara (1927-1988) fue un emblemático guitarrista argentino, grabó en vinilo alguna de las obras de Rosati; Raquel Taboada fue la última esposa del célebre guitarrista y compositor Abel Fleury.


Chôros nº 6, Remanso

Este chôros fue publicado por la editorial Argentina «Randolph Editores» en 1967, lo encontramos dentro de un conjunto de piezas que Rosati tituló «Cinco piezas Americanas». En esta ocasión el chôros fue dedicado a la profesora e historiadora Nelly Menotti, conocida amiga de la célebre guitarrista María Luisa Anido. La primera vez que accedí a estas obras fue gracias a la Biblioteca del conservatorio de Música de Bahía Blanca.



Partituras


Chôros nº 1

Chôros nº 2

Chôros nº 5

Chôros nº 6



Texto de Ofelia Delfino de Reyes para el chôros nº 5


Dulce tristeza de volver a revivir

mi juventud sin esperanzas,

días inciertos que quedaron muy atrás

y hoy vuelven con sus esperanzas.


Almas gemelas que vagaron al azar,

flores marchitas en estío,

nostalgias de lo que la vida se llevó,

reclamo que se hunde en el vacío.


Ven a mi lado por fin,

ven a compartir todos mis sueños,

ven, que el otoño se acerca taimado.

Su corte de neblinas y de escarchas cubrirá

como un manto gris mi juventud.


Ven, apresura tu paso,

ven, yo te despejaré el sendero.

Ya la alborada

se anuncia radiante,

no hay nubes de tristeza.

Tu regreso cubrirá

con un manto azul la cerrazón.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Cinco piezas Americanas de Oscar Rosati



En el año 1967 Rosati publicó en la editorial argentina «Randolph Editores» su obra «Cinco piezas
Americanas». En ella se propone un recorrido musical por el folclore de cinco países de los que geográficamente hablando pertenecerían a «América del Sur» (aunque uno de ellos es México). Las piezas son las siguientes:

  • Las tres Marías (Canción Mejicana) 
  • Limeña Flor (Vals Peruano) 
  • Remanso (Chôros) 
  • Polca para un Héroe (Polca Paraguaya) 
  • Zambita Morena (Zamba) 

Vale la pena destacar que dos de las obras de esta colección pertenecen a otros ciclos de obras que Rosati llevaba un tiempo desarrollando, son los casos de «Limeña Flor» (Vals Peruano nº 2) y «Remanso» (Chôros nº 6). La partitura dedicada a México, Canción Mejicana, ya circulaba entre los alumnos de Rosati antes de su publicación. La alumna Cora Alicia Leivinson, actualmente conocida musicoterapeuta, compartió conmigo un manuscrito de esa obra con algunas pequeñas diferencias respecto a la edición final.

Todas las piezas están dedicadas a diferentes personas, esto nos ayuda a conocer el círculo de amistades de Rosati, siguiendo el orden del índice estás son las dedicatorias:

«A la profesora Nelly Menotti», «a mis amigos Thelma y Raúl Horcada», «a los profesores Amalia del Carmen y Mario Borgnia», «al guitarrista Juan Aragon Luna» y «a la profesora Elba Rosado de Biancardi».

De todas las personas nombradas es fácil encontrar referencias de Nelly Menotti, Juan Aragon Luna o incluso de Elba Rosado de Biancardi gracias a sus actividades musicales. 

En 1979 el prestigioso guitarrista argentino, y amigo de Rosati, Roberto Lara (1927-1988) grabó una de las piezas de esta colección para incluirla en su LP «Música de América en la guitarra de Roberto Lara». La obra escogida fue «Polca para un héroe». En la contraportada del LP podemos leer el siguiente texto escrito por Roque de Pedro

– La Polca para un héroe de Oscar Rosati es una colorida manifestación del ritmo popular, que reúne la dosis de accesibilidad y pintoresquismo necesaria como para encandilar al auditorio, con interés y ameneidad. – 



Partituras:


«Polca para un Héroe» interpretada por Roberto Lara

Grabación proporcionada por el biólogo y guitarrista Gustavo Antonio Aponte



miércoles, 16 de septiembre de 2020

Oscar Rosati en Comodoro Rivadavia

Por Víctor Estrada Mañas

Actualización (20 enero 2021)

En los años 40 Oscar Rosati se trasladó de Buenos Aires a la ciudad de Comodoro Rivadavia. Allí trabajó como dibujante delineante en la planta petrolífera YPF y ejerció sus funciones militares como aviador en la aeronáutica. Estas tareas las compaginaba con sus actividades musicales.

En esta ciudad hizo una gran labor como profesor de guitarra y escribió numerosas obras pedagógicas. Algunas de ellas, las dedicadas a sus alumnos para el día de su cumpleaños, fueron recopiladas y publicadas posteriormente en los álbumes juvenil nº 1 y nº 2. En esa época ya utilizaba las primeras versiones de sus famosas cartillas: «Cartilla de la guitarra, primera parte» y «Cartilla de la guitarra, segunda parte» (1956), actualmente vigentes en la enseñanza de la guitarra en Argentina y otros países. Dadas las dificultades para conseguir partituras en esa población, las editoriales estaban en Buenos Aires, muchas de las obras eran distribuidas a sus alumnos mediante copias hechas con mimeógrafo.

Oscar era muy sociable y querido en la población, siempre era invitado para hacer conciertos y actuar en la radio local, la «LU4 Radio Comodoro Rivadavia», muy importante en esa época. También organizó un aeroclub en dicha ciudad.

En Comodoro conoció a su futura esposa Elisa Quartara, profesora rural que acompañada de su caballo se desplazaba para dar clases a zonas apartadas en la Patagonia. La pareja, con ayuda de un amigo piloto, se dio el capricho de comprometerse en pleno vuelo. El 19 de noviembre de 1952 nació la que seria la única hija del matrimonio: Aracy Cecilia Rosati Quartara. Rosati dedicó a su hijita una obra que tituló, como no podía ser de otra forma, «Aracy», galopa escrita el 5 de diciembre del 1952. Un mes antes, noviembre de 1952, dedicó otra de sus obras a su sobrino Modesto Enrique Solans, el gato titulado «El Donosito». Con este dato deducimos que Rosati o Elisa tenían, como mínimo, una hermana. Otras obras escritas en Comodoro fueron: «Llampa» (zamba), «estudio en forma de galopa» (1956) o todas las obras incluidas en los «álbumes juvenil nº 1 y nº 2» (1952 a 1954).

A finales de los años 50 Rosati tuvo un infarto y pidió el retiro como militar, se trasladó a un barrio de la aeronáutica en la localidad de El Palomar (Gran Buenos Aires).

Gracias a las dedicatorias de algunas obras sabemos los nombres de varios de los alumnos de Rosati en Comodoro, en la lista he detallado el título de la obra (presionando en él se accede a la partitura) y el nombre del alumno, en total son diez obras. De la zamba «Hani» existe una segunda guitarra complementaria que será publicada más adelante:

Pirucha, vals lento - Marta Gladys Olijnyk (5 julio 1952)
Kuky, canción habanera - Lucía Almirón (27 enero 1953)
Iris, vals - Iris Verdeal (18 marzo 1953)
Marta, vals - Marta Beatriz Rolé (26 agosto 1953)
Ada, vals lento - Ada Aragón (10 septiembre 1953)
Osvaldo, chamamé - Osvaldo Victor Alderete (14 septiembre 1953)
Florentino, gato - Florentino Delgado (20 septiembre 1953)
Hani, zamba - Juana Slik (12 noviembre 1953)
Mario, zamba - Mario César Pecelis (23 junio 1954)
Emilio, estilo - Emilio Ernesto Rius (19 noviembre 1954)

De esos alumnos tuve la gran suerte de contactar con Mario César Pecelis, él estudió con el maestro aproximadamente entre los años 1949 a 1958 (de los 8 a los 17 años). Alguno de los datos del artículo me los proporcionó él, entre sus recuerdos había uno de sorprendente, en su memoria tenía la imagen de Rosati vestido de militar por las calles de Comodoro, el misterio está resuelto.

Mollet del Vallés (Barcelona) 
16 septiembre 2020

viernes, 3 de julio de 2020

Cartilla de la guitarra, segunda parte (43 estudios)

Por Víctor Estrada Mañas



Oscar Rosati publicó tres volúmenes con los estudios que él mismo diseñó para la preparación de sus alumnos, los dos primeros libros, que ya publiqué hace un tiempo, estaban enfocados en las técnicas preliminares de guitarra:

En esta ocasión presento la segunda parte de la «cartilla de la guitarra», esta fue publicada en 1966 por la editorial argentina Antigua Casa Núñez. Los estudios de esta cartilla siguen la misma filosofía que los anteriores libros: estudios estratégicamente cortos, con gran contenido musical y un enfoque muy preciso y ordenado de la técnica o recurso que se va a trabajar en la guitarra. La calidad artística de cada estudio es tal que cualquiera de ellos hubiera servido para desarrollar una obra. Rosati, en esta segunda parte de la cartilla, continúa con su proceso de enseñanza y propone trabajar los siguientes recursos:


Ampliación de la tesitura de los estudios; arpegios de cuatro cuerdas en multitud de variantes; ligados descendentes y ascendentes y sus combinaciones; intervalos de tercera y sexta en diferentes contextos; la técnica de cejilla; acordes placados en diferentes contextos; numerosas variantes de ritmos de semicorcheas; melodías con el pulgar; diferentes tipos de digitación de la mano derecha para solucionar la ejecución de pasajes complejos; introducción a los armónicos naturales; dedo fijo sobre un traste en coordinación con los demás dedos en actividad; los equísonos y su aportación al timbre de la guitarra.


El estudio de otros recursos y técnicas como por ejemplo la «campanella» o el «trémolo» fueron tratados por Rosati en otras obras de forma independiente.


Aunque las dos «cartillas de la guitarra» se publicaron en los años 60, Rosati ya las utilizaba en sus clases hace muchos años. Algunos alumnos de esa época aún conservan las ediciones que hacía el mismo Rosati con un aparato para hacer copias llamado mimeógrafo. Por ejemplo, tengo documentada una versión de la «segunda cartilla» que se remonta al año 1956. Esta información se la debo a la musicoterapeuta Cora Alicia Leivinson.


Durante la edición de la «segunda cartilla» meditaba si Rosati llegó a escribir una continuación de estos estudios, veía lógico que así fuera ya que el conjunto de los tres libros publicados abarcan la fase inicial del estudio de la guitarra. La respuesta me la dio recientemente la guitarrista argentina María Concepción Patrón, alumna de Rosati. En su archivo personal encontró el ejemplar de un estudio que yo desconocía, este pertenece a una serie de estudios de gran complejidad y extensión. Estos no llegaron a publicarse y probablemente forman parte de los archivos privados de los alumnos más avanzados de Rosati. Esperemos que durante la investigación salgan a la luz.



Mollet del Vallés (Barcelona)

3 de julio del 2020



Partituras:

Cartilla de la guitarra, segunda parte

sábado, 30 de mayo de 2020

Estudios para los principiantes de guitarra de Oscar Rosati

En el verano de 1960 Oscar Rosati publicaba la primera parte de su conocida obra «Cartilla de la guitarra». Él ya tenía sus 47 años y una gran experiencia pedagógica, se notaba en la pulcritud, belleza y brillante diseño de los ejercicios de esa obra, de hecho, esos ejercicios ya llevaban tiempo en las manos de sus alumnos. Parecía una obra insuperable dada su efectividad y éxito hasta nuestros días, pero él mismo tuvo la oportunidad, 12 años después, de por lo menos refinarla y ampliarla gracias a otra de sus eficientes obras: «Estudios para los principiantes de guitarra».
En esta ocasión nos encontramos con unos concienzudos ejercicios de igual belleza que los de la «cartilla» pero mucho más progresivos y pedagógicamente perfectos, gracias a que respeta escrupulosamente la evolución natural de la técnica y conocimientos musicales de los alumnos:

  • La introducción a los primeros recursos y técnicas guitarrísticas están dirigidas de forma magistral, cosa que adolece, por ejemplo, el también conocido libro «Las primeras lecciones de guitarra» de Julio Sagreras.
  • Posteriormente no hay ningún tipo de salto técnico exagerado como ocurre, también, en el libro de Sagreras.
  • Musicalmente es muy respetuoso con lo que se entiende por «buen gusto musical», totalmente alejado de la «ñoñez» de muchos libros de inicio que tratan al alumno casi como un infante intelectual, sea de la edad que sea.
  • Igualmente, tanto la duración de los estudios como la demanda de conocimientos de solfeo están exquisitamente programadas.

Tanto la «Cartilla de la guitarra» como los «Estudios para los principiantes de guitarra» pueden fusionarse con facilidad, creándose así un corpus de 75 estudios que servirán de feliz inicio, en palabras de Oscar Rosati, «a los que se asoman al maravilloso mundo de la guitarra».


Mollet del Vallés (Barcelona) 30 de mayo del 2020
Víctor Estrada Mañas


Partituras:

lunes, 2 de marzo de 2020

Valses Peruanos de Oscar Rosati


Última actualización: 10 de febrero del 2023

Una de las fuentes de inspiración habituales de Rosati era el folclore de su país, Argentina. No se limitó a su tierra natal, también podemos encontrar numerosas obras suyas basadas en estilos típicos de otros países como Brasil, México, Paraguay, o las composiciones que trataremos en este caso, de Perú.

En este país encontramos un género musical muy querido llamado «vals peruano», hasta donde he podido descubrir Rosati escribió cuatro de estos valses.

Este estilo musical está perfectamente documentado en la obra «El libro de oro del vals peruano» escrito por Raúl Serrano Castrillón y Eleazar Valverde Chale (1932-2016). En este trabajo encontramos una extensa selección de obras de los compositores más representativos de este género, además de los textos de sus letras y las partituras, que fueron transcritas por el músico argentino Domingo Rullo (1920-2001).

Estos valses, por lo general, son cantados pero podemos encontrar numerosos ejemplos sin voz, así los concibió Oscar Rosati. La estructura de estos temas está basada en la repetición de las habituales secciones A y B, antecedidas, en ocasiones, por una sección introductoria y, también ocasionalmente, finalizadas con una coda.



Los cuatro valses peruanos de Oscar Rosati


Vals peruano nº 1
Esta obra no llegó a publicarse, por lo que tuve que recurrir a un ejemplar archivado en el fondo documental de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC), a los cuales les estoy muy agradecido por su colaboración.

El ejemplar que me cedieron se compone de dos hojas manuscritas que se podría afirmar que era la primera vez que Rosati pasaba a papel esta obra. La razón de esta deducción es que el manuscrito está lleno de correcciones, tachaduras, cambios de opinión sobre el arreglo y alguna errata. Aun así he podido pasar a limpio esta obra sin problemas gracias a la cantidad de información que ofrece Rosati con la digitación. Lo más difícil fue descifrar la fecha de composición. El manuscrito está firmado en Buenos Aires, el nombre del mes no se puede entender y el año, 1960, se intuye más que se lee.

Esta obra está dedicada al guitarrista peruano Andrés Gaviño, gran amigo de Rosati y de la guitarrista Ofelia Delfino de Reyes, de la cual trataré en otro artículo. De Gaviño encontré una referencia en el libro «Teatro del Pueblo: Una utopía concretada» de Osvaldo Pellettieri, se trata de su participación como guitarrista en la obra de teatro ¡Sálvese quien pueda! de Leónidas Barletta, el 15 de mayo de 1975 en la sala «Teatro del Pueblo» de Buenos Aires.




Vals peruano nº 2 (Limeña Flor)
Este vals fue publicado en 1967 por la editorial de Buenos Aires Randolph Editores, forma parte de una obra más extensa titulada «Cinco Piezas Americanas». Obviamente Rosati escribió este vals antes de 1967 pero no tengo más datos al respecto, una fecha posible sería 1964 teniendo en cuenta el momento en que escribió otra de las piezas de ese ciclo de la cual sí tengo la fecha.

Aunque dispongo de una versión manuscrita de esta obra, carente de digitaciones, mi edición se basa principalmente en la de Randolph Editores. Esta me fue amablemente cedida por la Biblioteca del Conservatorio de Música de Bahía Blanca a los cuales les estoy muy agradecido.


Este es el único de los cuatro valses al cual Rosati le puso título «Limeña Flor» y fue dedicado a sus amigos Raúl Ricardo Horcada (1925-1981) y, a la que en ese momento era su mujer, Thelma Edith Colombo (1927-2013).


Partitura: Vals peruano Nº 2


Vals peruano nº 3
En esta ocasión mi edición se basa en un manuscrito de Rosati extremadamente pulcro y ampliamente digitado como era habitual en él. Este vals no llegó a publicarse y en esta ocasión mis agradecimientos son hacia la talentosa guitarrista, palabras de Rosati, María Concepción Patrón. María fue alumna de Rosati y en sus recitales interpretaba numerosas obras de él, algunas de estas escritas ex profeso para ella.

Esta obra fue escrita en 1963 y fue dedicada al concertista y profesor de guitarra Juan Bautista Fasola.


Partitura: Vals peruano Nº 3


Vals peruano nº 4
De los cuatro valses este es el más popular y querido por los estudiantes de guitarra dada su belleza y fácil ejecución. Fue publicado por Antigua Casa Núñez en 1964 y en esta versión se basa mi edición, aunque es el vals más fácil de localizar, y tengo numerosos ejemplares, mi primer contacto con él se lo debo al musicólogo Vincenzo Pocci.

En este caso nos encontramos con una peculiaridad: Rosati escribió para este vals una segunda guitarra y, como descubrí posteriormente, una tercera guitarra.

Este tipo de arreglo era muy habitual en él y siempre lo hacía dentro de un contexto pedagógico. La razón, fácil de suponer, era para que los alumnos pudieran tocar estas obras para guitarra sola junto a su profesor o compañeros evitando tocar al unísono.

Aunque el resultado son unas guitarras que se complementan a la perfección realmente este tipo de arreglos no pueden definirse como dúos o tríos de guitarra, el lenguaje y tratamiento utilizado es muy diferente a este tipo de composiciones. Hay que percibirlo más bien como un refuerzo o ampliación de la obra original.

Las segundas guitarras sí que fueron publicadas por Antigua Casa Núñez y me las proporcionó la profesora Gimena Borghetti. Al cabo de un tiempo me llevé una agradable sorpresa, una alumna de Rosati, la actual musicoterapeuta Cora Alicia Leivinson, me proporcionó las copias de unos manuscritos de Rosati del vals nº 4 que iban acompañados de una segunda guitarra, diferente a la publicada por Antigua Casa Núñez, e incluso una tercera guitarra. Estas partes son totalmente inéditas y serán publicadas más adelante.

Rosati como norma siempre dedicaba sus obras a alumnos, colegas o amigos, en esta ocasión, curiosamente, la obra no fue dedicada a nadie en especial.


Partitura: Vals peruano Nº 4


Mollet del Vallés (Barcelona)
2 de marzo del 2020

Víctor Estrada Mañas

lunes, 7 de octubre de 2019

Cartilla de la guitarra, primera parte: ejercicios y estudios

El siglo XIX fue una gran época para la pedagogía guitarrística, han perdurado sus frutos hasta la actualidad. La razón es que la organología de la guitarra ya era muy parecida a la actual y además se asentaron las bases de la técnica guitarrística, con el tiempo se han añadido nuevos recursos pero los de esa época se mantienen intactos, es decir, no están obsoletos.

Por otra parte los autores de esa época fueron una generación de guitarristas que a parte de ser grandes concertistas, eran compositores de primer nivel y dedicaban gran parte de su tiempo a la pedagogía. Lo habitual, entonces, es que esos intérpretes ya tuvieran una gran cultura musical gracias a que ya tocaban otros instrumentos, estaban capacitados para crear una metodología de estudio aplicada a la guitarra y además con gran gusto musical. Estamos hablando de artistas como Mauro Giuliani, Dionisio Aguado, Fernando Sor, Johann Kaspar Mertz, Napoleón Coste, François de Fossa, Matteo Carcassi y en especial Ferdinando Carulli entre muchos otros.

Con el tiempo los guitarristas se fueron especializando, en la actualidad los podemos dividir entre grandes concertistas, grandes compositores o arreglistas y un tercer grupo, que habitualmente está en el anonimato, que son los pedagogos. Es raro que en una misma persona se desarrollen con soltura dos o tres de esas facetas. A causa de esa especialización encontramos a intérpretes que nunca han escrito una obra, compositores que no se rebajan (o no les cautiva) escribir obras para “verdaderos” niveles de inicio, o buenos pedagogos que aunque saben como hacer las cosas no tienen inspiración para que esas “cosas” sean atractivas para incentivar el estudio. Llegados a este punto entra Oscar Rosati.

En mi larga trayectoria como profesor siempre he tenido que seleccionar de cada método de guitarra los estudios más útiles y atractivos para los alumnos, esta práctica es la habitual de todos los profesores. Encontrar buenos estudios de inicio es relativamente fácil, lo difícil es que estos tengan una musicalidad atractiva para los estudiantes de nuestra época.
Es un gran reto para un compositor escribir una obra que sea perfectamente pedagógica, musicalmente atractiva, pero utilizando unos escasísimos recursos musicales y técnicos. Hablo de esas primeras obras de inicio, después, cuando el alumno dispone de más destreza y técnica se le abre todo un universo de excelentes estudios y obras. El problema es esa primera fase, los primeros meses de formación. En ese terreno destaca Oscar Rosati, descubriendo en él a un artista de brillante creatividad, metódica inteligencia pedagógica y una gran empatía con los estudiantes.

Aún recuerdo el primer día que descubrí a Rosati. Revisando las partituras de un nuevo alumno, estudiante de guitarra recién venido de Argentina, habían unos estudios que me llamaron la atención. Eran perfectamente progresivos, dotados de una inteligencia pedagógica encomiable y además de una musicalidad encantadora. Con tres bordones tocados al aire y unas cuantas notas de las tres primeras cuerdas era capaz de escribir una serie de obritas muy atractivas y perfectamente interpretables para un alumno con muy escasos recursos musicales y técnicos. La prueba es que en Argentina no hay estudiante que no conozca esos estudios aun siendo un autor totalmente desconocido y descatalogado. Enseguida utilicé esos estudios en mis clases y por fin mis alumnos más primerizos decían:

¡Profe!, déjame volver a tocar el estudio nº 3 de Rosati; ¡El estudio nº 5 me encanta!; ¡Como disfruto tocando estos bonitos estudios!

Ese descubrimiento me puso en deuda con Rosati y fue el inicio de mi investigación sobre su vida y obra. Enseguida pude comprobar que sus partituras estaban totalmente descatalogadas y que en internet no había ninguna mención sobre él, así que me puse manos a la obra. Una vez recopilada su obra pude comprobar que gran parte de los trabajos de Rosati estaban dedicados a la pedagogía, tanto estudios como obras, comprobando que toda era de una excelente calidad musical.

En este artículo destacaré los estudios diseñados para los que empiezan, los encontraremos en la conocida “Cartilla de la guitarra, primera parte (1960)” y “Estudios para los principiantes de guitarra (1972)”. Para valorar el trabajo pedagógico de Rosati hay que utilizar en conjunto esas dos obras. La primera realmente se remonta a los años 50 (S. XX) como he podido comprobar gracias a sus antiguos alumnos, la segunda, “Estudios para los principiantes…”, es una gran colección de estudios donde a refinado aún más sus técnicas pedagógicas.

En esta ocasión presento mi edición de la “Cartilla de la guitarra, primera parte”, esta obra consta de 19 ejercicios de lectura para que el alumno aprenda las notas de la guitarra, 29 estudios y 9 excelentes obras. Las obras ya las publiqué hace un tiempo, esta vez presento los estudios de lectura y técnica que serán de agradecer por alumnos y profesores. Es una edición urtext, no he cambiado ni una sola digitación ni añadido textos explicativos, esto lo reservo para una futura edición más personalizada a mi gusto. Los pedagogos no tendrán dificultad en entender la organización de los ejercicios.

Aquí tenéis las partituras: