lunes, 14 de julio de 2025

22 estudios de Carulli con segundas guitarras de Rosati



En 1963 Rosati publicó una versión muy especial del libro primero del «Método completo para guitarra» del maestro napolitano Ferdinando Carulli (1770-1841). Su gran novedad era el agregado de segundas guitarras a los 22 estudios de dicho libro, convirtiéndolos en dúos.

Para esta edición Rosati escribió un entrañable y nostálgico texto, lleno de admiración al maestro italiano y todo un homenaje a la pedagogía guitarrística:


Cuando por primera vez abrazamos una guitarra, difícilmente lo hayamos hecho sin la presencia tutelar de un libro en cuya tapa se leía: “Método para Guitarra de Fernando Carulli”. Lo abrimos, y de esta manera, entramos maravillados en el mágico mundo de los sonidos.

Pasó el tiempo. Mucho anduvimos por el camino del “oficio”; pero de tanto en tanto nos deteníamos para volver un poco a nuestro atril de origen. Allí nos aguardaba como una madre musical, el “Método de Carulli” y al repasar aquel inolvidable “do do mi, sol do mi” del primer arpegio sentíamos la misma profunda emoción de la primera vez. Seguíamos leyendo; a cada estudio revivíamos aquellos días luminosos en que “ya tocábamos por música”, sin pensar tal vez que en esos repasos, estábamos tocando en realidad la canción de cuna de nuestra vida de guitarristas.

Si alguna vez quisimos desentrañar aquel hechizo, ha debido ser sin duda con el pensamiento puesto en la candorosa belleza de esa música sencilla. Porque son candorosas y bellas las cosas sencillas.

Muchas veces, con algún compañero de curso, hemos tocado estos estudios al unísono. Así quizás nació la idea de hacerle segundas guitarras a los estudios del libro primero, pensando con ello incorporar una nueva disciplina en la práctica del instrumento, tratando de lograr entre otras cosas, un mejor solfeo, mayor dominio individual de la partitura y si cabe, un mayor deleite.

Es sabido que en la literatura guitarrística de Carulli, figuran dúos magistrales por su sentido didáctico y su perfección armónica; lamentablemente estos dúos no están al alcance de la mayoría de los estudiantes de guitarra; razón por la cual, la publicación de estas segundas guitarras podría ser una solución en ese aspecto.

Permítasenos decir a manera de confesión, que el componer estas segundas guitarras, no fue de manera alguna un trabajo y mucho menos, difícil; por el contrario, ha sido un verdadero placer, ya que en los estudios de Carulli, las sugerencias afloran generosamente.

Buenos Aires, octubre de 1963.

Oscar Rosati

El Carullsati

Archivo Lucio Núñez (impreso en 1979)
Mi amigo y guitarrista José Luís Benitez (1) (San Juan, Argentina) me presentó en marzo del 2017 a un colega de Oscar Rosati, Lucio Núñez (1938, San Miguel de Tucumán). Este guitarrista, de larga e importante trayectoria musical, participó durante los años 60 en los recitales que organizaba el «Círculo Guitarrístico Argentino» de Buenos Aires. Oscar siempre iba a escucharlo.

Lucio me ayudó mucho a arrancar mi investigación dedicada a Rosati: me transmitió recuerdos sobre Oscar; me presentó a su estimada colega María Concepción Patrón (amiga y alumna de Rosati); me envió la primera fotografía y currículum del maestro y, muy importante, me compartió todo su archivo de partituras de Oscar Rosati. Entre esas obras había una que me sorprendió por su originalidad y curiosidad: los 22 estudios con segundas guitarras de Carulli-Rosati. Así es como descubrí esta peculiar obra.

Sorprendentemente, pocos meses después, tuve una anécdota relacionada con estos dúos: 

El 5 de noviembre de ese mismo año asistí a un homenaje dedicado al histórico guitarrista catalán Miquel Llobet (1878-1938), formaba parte de una de las actividades del «Certamen Internacional de Guitarra de Barcelona Miquel Llobet» 2017 de Barcelona. El acto fue en el cementerio de Poblenou, delante de la restaurada tumba donde estaba enterrado Llobet. Se hicieron parlamentos e incluso se interpretó alguna obra de guitarra delante del sepulcro. Entre los asistentes, como no podía ser de otra forma, estaba el creador y presidente del festival, el eminente guitarrista chileno Eulogio Dávalos (1944, Santiago de Chile). Aproveché para acercarme a él y preguntarle sobre mi profesor de guitarra, Pablo Vaca Guardia (1954, Trinidad, Bolivia), ya que sabía que habían trabajado juntos en los años 80. Eulogio, artista de porte imponente y serio, me contestó muy educadamente, yo le escuchaba con mucho respeto. Antes de finalizar la conversación pensé en preguntarle, por si tenía suerte, si conocía a un tal Oscar Rosati, en ese momento se le iluminó el rostro e incluso sonrió. Solo sabía una cosa de él y me lo explicó con importante admiración: me habló de los 22 estudios de Carulli-Rosati.
 
Izquierda: los intérpretes Duarte-Salazar dúo y Bruna Escola (en medio)
seguidamente, el musicólogo Josep Maria Mangado (a su espalda la tumba de Llobet)
Personas 8 y 9: Jordi Pizarro y Eulogio Dávalos.
(Archivo Jordi Pizarro)

Fueron pasando los años e iba retrasando el momento de editar esta magna obra, dada la cantidad de tiempo que requería esta empresa. El empujón me lo dio María Concepción Patrón a principios del 2025 a partir de una conversación por correo, en uno de los mensajes me preguntó si ya había publicado el «Carullsati». Este simpático título fue ocurrencia, a modo de broma, de la guitarrista Ofelia Delfino de Reyes, primera profesora de Patrón y buena amiga de Rosati. Esta designación de los dúos me hizo mucha gracia y me recordó la tarea que tenía pendiente, así que me puse manos a la obra. 

En una de mis numerosas conversaciones con Luis Horacio Almirón (alumno y amigo de Rosati), le comenté que estaba preparando los dúos Carulli-Rosati. Gracias a ese comentario Luis recordó una información muy importante sobre el proceso de elaboración de esos dúos. Esto me comentó:

—Para trabajar los dúos de Carulli, Oscar había comprado un equipo de grabación de cinta abierta (muy importante para esa época). Creo que era un equipo Telefunken o Grundig (marcas alemanas). Con ese equipo estuvo trabajando en la composición de los dúos.—

(1) El cual conocí gracias a su alumno Antonio Pujol Armenteros (La Habana, Cuba).

La obra y su nueva edición

Carulli presentó por primera vez su método en 1810, él mismo fue actualizándolo a medida que se daba cuenta, según sus propias palabras, de las carencias de la versión original. En 1842 presentó la que podríamos denominar “versión definitiva”, que es la que se ha ido publicando desde entonces hasta la actualidad en numerosos países e idiomas. Una de esas ediciones, en español, fue publicada por la editora «Romero y Fernández» de Buenos Aires en algún momento entre los años 20 y 30, su época de actividad. Tal vez esta publicación fue la que utilizaba el profesor de Rosati, Humberto Naddeo, en sus clases y la que tan buenos recuerdos le reportaron, es una conjetura.

Lo que es seguro es que Rosati utilizaba con sus alumnos, por lo menos en los años 50, la edición de Ricordi Americana.

Archivo Luis Almirón

Fue en 1963 cuando Rosati presentó su versión del «Método completo para guitarra» de Carulli, pero con la original novedad de convertir, opcionalmente, los estudios en dúos. El trabajo del maestro fue brillante, da a los estudios una nueva dimensión armónica, melódica e incluso contrapuntística. Convirtiendo estos sencillos y bellos estudios en dúos dignos de tocarse en recitales. En general, estas segundas guitarras también pueden interpretarse independientemente de los estudios de Carulli, dada la calidad de sus melodías. Realmente, las dos guitarras están al mismo nivel de calidad musical, por lo que una no es sumisa de la otra, sino una danza bien compenetrada entre dos guitarras solistas.

Archivo Daniel Küper (impreso en 1993)

El documento utilizado para esta nueva maquetación es el ejemplar que me compartió Lucio Núñez. El trabajo de edición ha sido muy prolongado dada la cantidad de material a revisar y transcribir, sumando la enorme cantidad de digitaciones que incluyó Rosati en su edición. Como novedad, he colocado en el mismo campo de visión la partitura de las dos guitarras, facilitando así la compenetración entre los dos intérpretes.


Agradecimientos

Lucio Núñez 
María Concepción Patrón 
Luis Horacio Almirón
Daniel Küper
Jordi Pizarro Valero

viernes, 28 de marzo de 2025

Variaciones de primavera


El maestro Rosati recurrió en tres ocasiones a la forma musical «Tema con variaciones» para el desarrollo de sus composiciones. En anteriores artículos ya se presentaron dos de esas creaciones:
Quedaba pendiente sus «Variaciones de primavera», obra escrita en septiembre, inicio de la primavera en Argentina, de 1977. Esta bella y exigente partitura de concierto está estructurada en tema, cinco variaciones y final.

Variaciones de primavera

Gracias al guitarrista argentino Daniel Küper, de trepidante carrera musical (1), hemos podido documentar bien esta obra y conocer algunos datos curiosos sobre la forma de trabajar del maestro Rosati. 

Küper junto al compositor Rodolfo Arizaga (1926-1985)
Daniel Küper durante su juventud, años 70, estuvo muy interesado en la técnica del guitarrista Manuel López Ramos (1929-2006) (2). Así que decidió estudiar con el profesor Emilio Colombo (1920-2017), gran amigo de Ramos y divulgador de su escuela. A partir de esa relación pudo conocer personalmente a Ramos y, lo que nos interesa para la ocasión, a Oscar Rosati. 

Daniel tiene numerosos recuerdos de esa gran época guitarrística y de Oscar. Empezaremos por una de sus visitas a casa de la familia Rosati:

—Una de las veces que fui a su casa, cuando yo tenía 26 años, me dedicó un manuscrito de su obra «Variaciones de primavera», el 13 de abril de 1978. Primero la interpretó en su piano vertical, comentándome que la mayoría de sus obras las componía con el piano.—

Daniel tuvo ocasión de escuchar varias veces al maestro en concierto, e incluso compartir eventos con él, por ejemplo, el día en que Rosati interpretó su obra ganadora «Serie a la manera antigua» (3). En esa ocasión Küper también participó tocando unos preludios de Bach.

Otro recuerdo es el estreno de Rosati de sus «Variaciones de primavera», ese día también estaba Emilio Colombo en el público:

—Él estrenó «Variaciones de primavera» en el Círculo Guitarrístico Argentino o Asociación Guitarrística Argentina. Oscar estaba muy nervioso ese día.—

Daniel Küper estudió e incorporó estas variaciones en su repertorio, siendo la partitura revisada por el maestro:

—Al Maestro Rosati le interpreté las «Variaciones de primavera» leída, él era muy bueno, me daba las gracias y conversábamos sobre la obra. No tuve ocasión de estrenarla en los teatros en vida de él.—

Así fue. Rosati nos dejaba el 15 de junio de 1979 y Küper, 20 días después, presentaba ante el público su interpretación de las «Variaciones de primavera» (4). Fue el 5 de julio de 1979, con solo 27 años, en el Auditorium de Casa América (Av. de Mayo 975), dentro de «Ciclo de Conciertos 1979» organizado por el Círculo Guitarrístico Argentino (5). Por esas fechas, también dentro de las actividades de la asociación, se organizó un homenaje al maestro Rosati.

Daniel Küper, durante 1980, también interpretó las variaciones en el «Colegio Mayor Argentino» (Madrid), en el «Instituto Giner de los Ríos de Alcobendas» (Madrid), en el auditorio del EUR (Roma) y en la sala Rossini del conservatorio de París.

La partitura

José Smiroldo
Accedí a la partitura en el 2017, gracias a la biblioteca «Juventud Moderna de Mar del Plata». Allí se conservaba el importante archivo musical del guitarrista y profesor José Smiroldo, amigo de Oscar Rosati. Después del fallecimiento de Smiroldo el archivo fue entregado a su alumno Pablo Mario Drago como donativo a la mencionada biblioteca, él trabajaba allí y se encargó personalmente de la clasificación de toda esa documentación. 

Pablo también era buen amigo de Alberto Chahin (1947-2023), guitarrista marplatense que varias veces colaboró en los artículos de Rosati. Pablo y Alberto tocaron juntos a dúo durante mucho tiempo.

El documento utilizado para la nueva edición es el manuscrito del archivo de José Smiroldo, en él encontramos la siguiente dedicatoria:

Para Beatriz y José con cariño
Oscar

Beatriz era la esposa de José Smiroldo, ella misma fue la que entregó a Pablo Mario Drago la gran biblioteca musical de su marido tras el prematuro fallecimiento de este.

El ejemplar de Küper, idéntico al de Smiroldo, tiene la siguiente dedicatoria:

Para el excelente guitarrista
y amigo Daniel Küper
Con admiración y gran aprecio

Rosati
Buenos Aires, 13-IV-78

La escritura musical y maquetación del manuscrito es excelente, por lo que ha facilitado mucho la elaboración de esta nueva edición, solo se descubrió un pequeño error que Küper me corroboró y fue corregido.



Drago y Chahin en concierto (mediados de los 80)


Agradecimientos

Daniel Küper 
Pablo Mario Drago 
José Smiroldo 
Biblioteca Juventud Moderna de Mar del Plata 

Documentación y datos complementarios

  1. Entrevista a Daniel Küper por José Luís Benitez Ruíz en el programa «Guitarra para todos» (2023): Primera parte, Segunda parte.
  2. Entrevista a Emilio Colombo por Ricardo Louzao en «Guitarra a la carta» (2015).
  3. Después de tocar un par de obras de Roberto Aussel.
  4. También interpretó su propia transcripción, en Mi mayor, de la Suite n.º 3 para violoncello de J.S. Bach.
  5. Documento perteneciente al archivo de Luis Horacio Almirón.
Daniel Küper, su primera audición de las
«Variaciones de primavera» (5-7-1979)


miércoles, 19 de febrero de 2025

Oscar Rosati: Canciones en Mi



Una de las temáticas recurrentes que encontramos en la obra del maestro Rosati es la naturaleza. En multitud de ocasiones se inspiró en la fauna (El pichón, Maullato ma non troppo, Minuet del pájaro silbador) y la flora (Flor temprana, Limeña flor, Canción del Arrayán, Cardones, Padre Ombu), entornos naturales (Llampa, En el campo, Hacia las montañas…, Junto al mar, Campo en flor, Remanso, Montes lejanos), estaciones del año (Variaciones de primavera), etc. La obra que presentamos a continuación la dedicó a las diferentes divisiones del día, es una trilogía de piezas titulada «Canciones en Mi».

La obra

Oscar Rosati
(archivo Juancho Orensanz)
La partitura se ha conservado gracias al archivo personal de María Concepción Patrón. El documento consiste en un manuscrito de trabajo que realizó Rosati en 1974 durante la revisión de su obra «Canciones en Mi» (1953). El ejemplar consultado, con toda probabilidad, no es una maquetación final de la partitura. Su escritura manual no tiene la perfección gráfica a la que estamos acostumbrados con Rosati, además, podemos observar varias anotaciones y correcciones a lo largo de las páginas.

También aparecen algunas abreviaturas musicales que inicialmente me eran difíciles de entender, gracias a la inestimable ayuda de María Patrón se ha podido solventar este percance. De todas formas, la notación musical es lo suficientemente pulcra y se entiende a la perfección, por lo que no ha sido difícil elaborar esta nueva edición.

Entre las anotaciones encontramos las fechas de composición y revisión de cada una de las piezas:


Canción de la mañana

Composición: Comodoro Rivadavia, 10 enero 1953
Revisión: Buenos Aires, octubre 1974

Canción de la tarde

Composición: Comodoro Rivadavia, 14 junio 1953
Revisión: Buenos Aires, octubre 1974

Canción de la noche (nocturno)

Composición: Comodoro Rivadavia, 1953
Revisión: Buenos Aires (Santa Clara), 25 septiembre 1974


Como podemos ver, cada pieza representa una parte del transcurso del día, tal vez, reflexión mía, de un día vivido por el maestro. Esta idea se me ocurrió a partir del título de la obra «Canciones en Mi», título extraño teniendo en cuenta la temática de la obra y lo explicito que suele ser el maestro en ese aspecto. Lo normal en él hubiera sido un título más representativo del asunto tratado. Tal vez «Mi» se refiere a su persona y a un día vivido por él, y no, como entenderíamos los músicos, a canciones escritas en la tonalidad de Mi. Las piezas, efectivamente, están escritas en Mi, pero conociendo los habituales juegos y bromas Rosatianas con los títulos y el contenido de sus obras no sería sorprendente que mis reflexiones tuvieran alguna base.

Partitura: Canciones en Mi

Agradecimientos

María Concepción Patrón

sábado, 11 de enero de 2025

Oscar Rosati: Violín (capricho para guitarra)



La mayoría de las obras de Oscar Rosati están dedicadas a algún familiar, amistad, alumno o colega de profesión. Además, muchas veces suele haber alguna vivencia o anécdota que vincula la obra con dicha persona. Este es el caso de la composición que vamos a tratar a continuación: Violín. Título muy enigmático para ser una obra para guitarra, por lo que enseguida pregunté a María Concepción Patrón en cuanto me compartió la partitura.


La historia de «Violín (capricho para guitarra)»

Patrón estuvo estudiando con Rosati de 1960 a 1965. Ese último año conoció al compositor y crítico musical Silvano Picchi, el que sería su futuro esposo y al cual debemos la conservación de esta composición. Patrón nos narra la historia que hay detrás de esta obra, la anécdota se remonta a 1964:

—La obra Violín fue compuesta por Rosati por una tozudez mía y no es casualidad que sea un «capricho». Cuando ya estaba dando mis primeros conciertos me agarró una desesperación por tocar el violín. Tanto Ofelia como Rosati me convencieron que no era conveniente dejar un instrumento que ya dominaba por otro para comenzar. Así que Rosati en su bondad compuso esa obra basada en la afinación del violín para conformarme. La estudié y la estrené casi enseguida. Es muy bella (y difícil) ¡Qué lujo que tuve por tenerlo como Maestro!—

Sobre la fecha de creación y su estreno: 

Programa de concierto
(21 octubre 1964)
—Encontré unos programas de concierto que ayudan con las fechas. Recuerdo que Violín lo estrené unos 2 o 3 meses después de que Rosati me lo diera. Así que debe haber sido de 1964.—

En concreto, Patrón nos está hablando de dos recitales que efectuó en Buenos Aires en los cuales interpretó dicha obra. Uno se efectuó el 21 de octubre de 1964 para la «Asociación Guitarrística Argentina» en el «Teatro del Pueblo» (Diagonal Roque Sáez Peña, 943); el otro, el 8 de octubre de 1965 para la «Subsecretaría de Cultura del Ministerio de Educación y Justicia» en el salón de actos «Manuel Belgrano» (Avda. Roque Sáez Peña, 777). Este último fue programado dentro del ciclo «Pequeños recitales de música contemporánea y latinoamericana 1965».

Estos recitales forman parte del final de su primera etapa como concertista, ya que en 1965 contrajo matrimonio con Silvano y se dedicó a la familia. Posteriormente, retomó su carrera concertística en 1975: 

—En el año 65 toqué la obra Kanchis Soruco, ese día vino al recital Silvano Picchi (yo ni lo conocía) a escribir su crítica sobre el concierto. Cuando salió publicada lo llamé para agradecerle sus elogios, él me pidió una copia del Kanchis porque le había gustado mucho. Así que cuando le alcancé la partitura nos conocimos y ya no nos separamos más. Al siguiente año nos casamos y vinieron los hijos, así que hasta el año 1975 no volví a actuar.— 


La obra

En esta ocasión nos encontramos con una composición de importante extensión, con numerosas modulaciones y polirritmias nada habituales en la guitarra. Su planteamiento también es un importante reto para el intérprete, ya que deberá conocer la razón de esta obra para enfocar correctamente cada una de sus partes.

Rosati recurre insistentemente sobre un motivo (en este caso podríamos denominar leitmotiv) de dobles notas que representa claramente al violín: el habitual recorrido sobre sus cuatro cuerdas ejecutadas contiguamente de dos en dos creando quintas justas. Este motivo aparece numerosas veces a lo largo de la obra en diferentes tonos, dando paso a frases de gran variedad temperamental: unas de gran belleza armónica y melódica; otras de gran furia rítmica; otras de insistente obstinación rítmica y melódica. Después, muchas de ellas serán reexpuestas con importantes transformaciones.

Como anécdota, comentaremos que el recurrente motivo violinístico antes mencionado, aun pasadas muchas décadas, lo revivió Violeta Mara De Tomás en cuanto le compartí esta nueva edición. Ella me narró la siguiente vivencia:

—Recuerdo haber escuchado a Oscar tocar la obra Violín en su casa de Santa Clara. Su motivo tan característico de las notas de la afinación de un violín me llamaron la atención siendo yo tan niña.—


La partitura de «Violín (capricho para guitarra)» 

La partitura consultada pertenece al archivo personal de María Concepción Patrón, su dedicataria. En este caso el documento es un pulcro manuscrito, pero no de la mano de Oscar Rosati, sino de Silvano Picchi, esposo de Patrón. El manuscrito original se estaba deteriorando a causa de que estaba impreso con la débil tinta de un mimeógrafo (recordemos que en aquellos años no existían las fotocopiadoras ni las impresoras domésticas), Silvano, que disfrutaba de una excelente caligrafía musical, hizo una copia manuscrita salvaguardando la obra del paso del tiempo. El original de Rosati, desde hace unos 10 años, está en el archivo del último alumno de Patrón, a la espera de ser consultado algún día.

Aunque el manuscrito utilizado para la actual edición es excelente, tiene algunos inconvenientes: carece de la fecha y dedicatoria y, lo que es más importante, de las indicaciones de digitación y cuerdas. A un concertista experimentado no le puede acarrear mayor problema, pero no obstante, perderemos algunas informaciones tímbricas importantes, como en qué cuerdas tocar alguna de las notas. Escoger unas cuerdas u otras hace que cambie mucho el timbre y temperamento del fraseo.

No he querido imponer ninguna digitación, por lo que los intérpretes deberán digitar la obra según su criterio. 



Agradecimientos

María Concepción Patrón 
Silvano Picchi (Pisa,1922 - Buenos Aires, 2005)
Violeta Mara De Tomás